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Dialé-TICA: Signe Zeicate y la doble moral de la educación costarricense actual con su “nueva disciplina” (de los años ochenta)

Dialé-TICA: Signe Zeicate y la doble moral de la educación costarricense actual con su “nueva disciplina” (de los años ochenta)
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  • Dialéc-TICA es una sección que comenta, confronta, dialoga y razona con intercambio de argumentos e ideas sobre el acontecer de Tiquicia.

➡ Como si nada hubiera pasado, la primera dama Signe Zeicate salió el lunes pasado a inaugurar las clases en la “Escuela Metálica” (Escuela Buenaventura Corrales) acompañada de Rodrigo Chaves y sonriente. Uno piensa: o es que a las letonas la fidelidad no les importa porque son “open mind” (liberales) o la señora Zeicate tiene un doble rasero. Como sea, cabe preguntarse cuál es el ejemplo que la primera dama y el presidente Chaves le dan a los niños y jóvenes del país.

Zeicate Fernandez

➡ Hay un ejemplo inmediato y simple: que el hombre puede ser infiel, tener hijos con otras mujeres, y aun así continuar como si nada, porque si las personas importantes lo hacen, también lo puede hacer cualquier ciudadano. Y entonces ¿qué pasó con la moral cristiana que defiende Chaves cuando le dice a alguien que “Dios lo bendiga” o invoca a Dios y el cristianismo para justificar sus actos? Pues nada, doble moral, mojigatería y clara falsedad ideológica. ¿No le parece a usted? Confronte lo dicho y lo hecho, así es como realmente sabemos las cosas y encontramos si hay coherencia o no en la política y en el comportamiento religioso de cualquier persona.

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➡ ¿Por qué no simplemente la profesional de Letonia no desapareció de la escena política? Por el ego chavista. Muchos fanáticos del chavismo dirán en apología del machismo que “ahora sí tienen presidente, porque ese maje sí es macho y las tiene bien puestas”. Claro, ese es el mensaje: sobre cómo el macho somete a la mujer a pesar de sus atrocidades, de su violencia e infidelidad. Nadie sabe qué trato hay entre Zeicate y Chaves, si es puro y llano miedo de la europea o si hay un trato comercial detrás (algunos dicen que Chaves le cedió la casa de Monterán “para calmarla”). Usted confronte, haga su propia dialéctica.

➡ Y si hablamos de doble moral y del retroceso al machismo del siglo pasado, sigamos con el MEP y sus nuevas normas para prohibir toda apariencia que no sea la moralmente establecida según “la disciplina” de los ochentas. Quienes fuimos niños y jóvenes en esa época sentimos ahora en nuestros hijos el déjà vu (la sensación de haberlo vivido antes). Solamente el pelo largo se salvó de ese regreso al conservadurismo de hace 35, 40 y más años. Resulta que, aparte del uniforme, cualquier accesorio o agregado a la vestimenta ahora es prohibido de nuevo: los abalorios, el maquillaje, los tatuajes, percings y, aunque usted no lo crea, las uñas largas (de 3 milímetros y nada más). La imagen oficial del MEP sobre las uñas:

unas

➡ Y usted puede decir, pero “eso sí es bueno”, porque las jóvenes y los jóvenes se abusan y parecen “raros” (ponga la etiqueta que usted quiera). Volvemos a la misma discusión de los ochenta: ¿qué es raro, qué debería o no ser aceptado, por qué un sector de la sociedad -el conservador y retrógrado- le impone al resto cómo debe ser y parecer? Por ejemplo, según las nuevas normas, la barba en el joven “no debe cubrir el rostro de manera desproporcionada”. ¿Qué significa eso? Que le dan derecho al docente, a orientadores o al director a decidir qué barba está bien y cuál no. No quieren estudiantes, quieren uniformados, militares y una disciplina moralista. Y eso no es extraño, veamos.

➡ El concepto de disciplina hoy se define como: “doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral” (DRAE).

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Eso lo dice todo con claridad: la moral aplicada para adoctrinar a una persona, como lo hacen las religiones y, particularmente, las evangélicas. Nadie puede ser diferente, todos deben acatar la doctrina y la moral impuesta por los líderes de la secta. Si revisamos las otras acepciones del concepto, vemos que la disciplina viene de la cultura eclesiástica, es decir, de la fe católica y de la milicia bélica, para imponer las reglas de manera uniforme. Es una palabra retrógrada en sí misma, bélica, impositiva y opresiva, aunque las generaciones del siglo pasado (los X y los boomers) suspiren por esos falsos valores. Le pregunto, ¿usted cree que es bueno si es impuesto por la fe y no por la ciencia, por las creencias y no la razón, por la violencia y no la negociación? Confronte, eso es lo que está de fondo en este tema.

➡ Y ahí no termina el asunto, porque lo más serio de estas “nuevas” normas es que “cuando se visualice un tatuaje nuevo la persona directora deberá comunicarlo al Patronato Nacional de la Infancia” (según el gráfico del MEP). Es decir, si los padres o madres permitimos a nuestros hijos hacerse un tatuaje, es como si estuviéramos violando la ley o desprotegiendo a nuestros hijos y somos, explícitamente, amenazados por el MEP de que seremos perseguidos por eso. Eso es gravísimo, porque establece una norma de imposición desde el estado para cercenar nuestras libertades fundamentales, como la de establecer los límites morales o los valores de nuestros hijos según la sana convivencia (la que no afecta los derechos de los demás). ¡Gravísimo y arbitrario, propio de regímenes dictatoriales!

Vamos al grano, programa.
tatuajes PANI MEP

➡ Y ahí es donde vienen las incongruencias y los absurdos. El oficialismo chavista, que defiende estas disciplinas de hace 40 y más años, impulsó a un diputado -hoy electo- que está ampliamente tatuado (Robert Jr.), quien además tuvo permiso del MEP para dar charlas sobre bullying para las que no estaba profesionalmente preparado. Otra vez la doble moral: hagan lo que digo y no lo que hago. ¿Que son adultos y los jóvenes no? Claro, pero es que ¿acaso en el MEP creen los padres y las madres de familia están pintados y no se encargan de sus hijos en esos aspectos?

Y aquí cabe una pregunta más y muy válida: ¿dónde quedó aquello de que “a mis hijos los educo yo” del conservadurismo?. No está bien enseñarse sexualidad, pero sí imponerles normas de apariencia uniformes y anticuadas. ¿Lo ve? Doble moral, doble discurso, falsedad ideológica. Lo mismo que con Zeicate, la hipocresía desplazándose por todo el estado y, particularmente, en la educación.

➡ En consecuencia, ¿de qué se trata? De un discurso, de un mensaje simbólico de autoritarismo e imposición de una disciplina superada, añeja y de doble moral. Si usted cree o tiene una estética particular, debe respetar la de los demás. En lo personal no me gustan los piercings, los tatuajes y el exceso de maquillaje me parece ridículo y feo, pero no por eso me siento en el derecho de imponerle a otros mis gustos o preferencias. Esta es la vieja y clásica dialéctica entre el conservadurismo añejo que quiere imponer su doble moral (hagan lo que digo, no lo que hago) y el progresismo liberal que entiende, respeta y dignifica la condición humana establecida en un hecho fundamental: todos somos seres humanos diferentes e imponer disciplinas es imponer reglas que nos vuelven cuadrados, útiles para un sistema que solamente necesita borregos sin criterio propio a su servicio. Educar desde la uniformidad es un grave error y un retroceso brutal.

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