El arte del engaño comercial y la explotación laboral es buen título para calificar a estas plataformas comerciales de la Asia lejana. Ambas corporaciones de origen chino por coincidencia, pero además muy parecidas en sus modus operandi.
Para escribir este artículo, usé la plataforma Didi durante al menos 3 años y recientemente hice dos compras en Temu, para medir lo que ya alguna gente me decía sobre estas aplicaciones. Pero, además, descubrí mucho más, desde abusos a clientes y trabajadores hasta una pésima atención al cliente ante los reclamos. Veamos.

Didi y sus falsamente resueltos nudos gordianos
La gente cuando adquiere un servicio va por el menor precio posible para el mejor producto o servicio posible, sin meditar quien asume esos descuentos aparentes, si la empresa que ofrece el producto o el transportista -ya sea mensajero o taxi ilegal-.
Durante al menos dos años pagué una suscripción a Didi porque me daban los “envíos gratis” durante el mes por 3.500 colones o algo así. Ahí empezó el problema, porque de repente salieron con la tarifa por “servicio”, es decir, un adicional al transporte. Y más recientemente, mediante un mecanismo de uso en la aplicación, casi que te obligan a pagar una propina al mensajero, porque la aplicación la impone a la hora de pagar -aunque si uno es diestro puede quitarla, pero la mayoría de las personas no lo son-. Y claro, al tiempo uno piensa que “pobrecitos los mensajeros”, de manera que darles unos 500 no está “jalado del pelo”.
Es decir, los 1000 colones que antes pagabas por un servicio relativamente corto, de repente ya estabas de todas formas pagando unos 850 colones. Así que la mensualidad terminó siendo un engaño de manipulación porque, al final de cuentas, son cientos de miles de personas que no son, además, muy ágiles con el uso de esas APP en el teléfono, entonces muchos finalmente pagan lo que les pongan pensando que el servicio es gratis o barato, cuando no lo es.
Y seamos muy claros, esta aplicación es un laberinto muy difícil de usar, con exceso de publicidad y muchos trucos para engatusar a la gente. En nuestro pueblo la palabra engatusar es clara: engañar con trucos ocultos.
“Didi paga muy mal, usted sabe, uno aquí mojándose todos los días y después de largas horas quitando la gasolina tal vez uno hace alguito para comer“, me dijo un mensajero a quien, obviamente, no voy a revelar su nombre. Varias veces vino a dejarme pedidos de pizzas baratas y, con la confianza del tiempo, me contó que era el trabajo más mal pagado que había tenido en toda su vida.

La base de toda explotación laboral es la carencia de trabajo en una sociedad, es decir, la necesidad de cientos de miles o millones de personas, en lo que al parecer los chinos han sido expertos en su historia. Por eso no extraña que sean sumamente eficientes en esa dirección.
Como es público y notorio, estos mensajeros, los nuevos trabajadores de las bananeras modernas, no tienen garantías sociales, no tienen derecho a los derechos laborales como una cesantía o un aporte para vacaciones, mucho menos seguro social. Es explotación laboral pura y dura, sin más peros, que los políticos actuales no enfrentan con valentía, porque temen ser impopulares.
La mayoría de ellos usan la aplicación para ganarse una extra después de tener otro trabajo por las mañanas, como me confesó otro mensajero con quien conversé. “Es una extrita para pagar las deudas y llevar a la familia de paseo de vez en cuando”, me dijo.
Además, los mensajeros tienen su tiempo de entrega, andan desesperados por las calles exponiendo sus vidas para entregar a tiempo, rápido, sin demora.
Pero también el cliente debe ajustarse a tiempos reducidos o pierde sus productos. No importa si usted paga mensualmente o nunca antes había fallado antes con el tiempo límite, si usted es un cliente regular diario, si el repartidor llama y usted estaba en una llamada por lo que no se dio cuenta, si el repartidor llega y usted no sale a los minutos limitados, el repartidor se va y, según me contaron, ellos, se llevan alguito para comer en casa, lo que por lo menos me alegra.
Pero ahora es más grave eso, porque la aplicación es cada día más pesada y llena de publicidad, ventanas emergentes y está recargada de cosas que la hacen lenta, innavegable y eso permite el abuso. Los tiempos son falsos, en consecuencia, la App puede decirte que faltan 4 minutos para la entrega, por ejemplo, pero el motorizado está afuera en ese momento, no es precisa y falla regularmente. Eso lleva a que los clientes perdamos pedidos de manera reiterada, lo que constituye una pérdida siempre.
Además de eso, Didi es una empresa monopolística. Antes de su llegada yo usaba Pedidos Ya y otra que ya no existe de manera regular, pero luego olvidé que existían. Las prácticas monopolísticas son claras: con el tiempo te absorben y logran posicionarse por completo en todo el mercado. Fui un entusiasta de Didi, hoy la considero una aberración.
Cuando acabé con Didi por una molestia, abrí Pedidos Ya y ahora resulta más cara, tiene menos oferta de negocios y no tiene el plan mensual, es decir, van retrasados. ¿La competencia de los liberales capitalistas? Solo un mito sin sustento.

Finalmente, después de 3 años me di cuenta que me habían vendido un servicio que se me convirtió en una adicción -una necesidad creada-, porque me solucionaba las premuras con un precio falsamente bajo y explotando trabajadores. Mi mente ya estaba programada para hacer el pedido al menos cada dos días: comida, una compra en el super, etc.
La solución fue genial para mí: programarme con las compras durante el día y comer en casa, más sano y saludable. Y si no, comprar en el comercio local. Más aún: dejar de comer tanta comida chatarra que engorda y enferma. Además, salir al supermercado y caminar siempre es un ejercicio saludable, antes que estar esperando sentado que las cosas lleguen, pero esa ya es otra historia.
Temu: el arte del engaño al estilo Wish
Las denuncias sobre explotación laboral en China son amplias y muchas van sobre explotación del trabajo infantil, sin embargo, eso necesitaría otro trabajo, por lo que no ahondaré en esa rama del asunto.
Sobre Temu es simple: es el arte del engaño comercial. Una plataforma con tantas formas de engañarte para obtener tu dinero que más parece un casino que una página de compras. Y si no se desactivan las notificaciones del teléfono aquello se convierte en una molestia de frases ridículas como “disculpa amigo, se nos olvidó decirte de este producto gratis” y así por el estilo.
Tienen un sistema de “referidos” que es una enorme burla para la gente, porque te dicen que te van regalar unos productos si otras personas abren el enlace de recomendación, pero resulta que es un sistema engañoso de rebaja de puntos, hasta que al final quedan más y más puntos decimales de 0,5, 0,1 y 0,05 y cosas así, lo que lo hace improbable porque hay un tiempo límite. Pero claro, aunque mientras miles de personas fallan en lograr la meta, ya Temu logró decenas de miles de nuevos posibles clientes.

Luego invaden con publicidad en todo lado: Facebook y demás redes sociales, así como páginas web y las notificaciones. Y cada anuncio es una “oferta” ingeniosa con regalos o precios rebajadísimos que parecen y terminan siendo absurdos.
Pero aparte de esa invasión de engaños, después de haber realizado dos compras pudimos confirmar que Temu es lo mismo que aquella plataforma llamada Wish, también de origen chino, donde te vendía una serie de productos basura que en la foto eran otra cosa. ¿Recuerda los memes? La realidad vs la imagen de Wish. Con Temu es igual y se lo demostramos con dos ejemplos:
Estas toallas de baño, blancas y esponjosas en la imagen de Temu, se convirtieron en dos paños de cocina -por su tamaño- de un tejido sintético de mala calidad y con pésima absorción.


Ahora bien, aparte de eso, los productos son de pésima calidad. Compramos un bolsito que, suponíamos por el precio, sería pequeño pero al menos funcional para llevar una billetera y un celular en un viaje, pero para nada, con el primer uso el zipper se rompió y ya no funcionó más, como se puede ver en la imagen. Evidentemente se trata de un zipper de mala calidad:


Alguien dirá “qué querías por ese precio”. Claro, uno ya sabe que por un precio así no se puede esperar mucho, pero es tanta la impresión de las fotos, del video y la invasión de que hay devolución y otros “cuentos chinos”, que son miles y millones de personas que de seguro piensan que están aprovechando una “gran oferta” porque les tocó de suerte. De eso trata el engaño, de manipular consumidores hasta arrastrarlos a comprar productos que, en muchos casos, no necesitan.
Para nosotros fue una prueba, un experimento, para muchas personas será una mala experiencia y terminarán por no comprar más, quizás, y Temu terminaría como Wish, desaparecida. Pero mientras tanto, aunque Temu redujo sus ganancias en un 47% con respecto al mismo periodo del año anterior -según un reporte reciente-, durante el primer trimestre de 2025 obtuvo ganancias por US$ 2.090 millones de dólares -dos mil noventa millones de dólares-.
Pero eso no es todo, con Temu en Costa Rica, como sucede en México, nadie podrá ayudarte. Las instituciones de protección de consumidor no pueden hacer nada contra empresas extranjeras que no tienen sede en el país, porque no pueden realizar denuncias formales antes los tribunales costarricenses, así que cualquier reclamo por pérdida o productos defectuosos, como son la mayoría de los que hemos comprado, pues no hay más.
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