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El falso progresismo del PLP y Eli Feinzaig – Voz Propia

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OPINIÓN. Decir “el falso progresismo del PLP” no es frase nueva, porque se viene debatiendo desde las elecciones anteriores, cuando ese partido político ascendió en la campaña electoral del año 22.

La reciente renuncia al partido “Liberal Progresista” no fue sorpresa ni para sus compañeros de bancada, ni para muchos que seguimos la política costarricense, ya sea como comunicadores o como politólogos. Más abajo vuelvo sobre el porqué esto no es sorpresa.

Empecemos con algo simple: ¿qué entendemos por progresismo? La palabra para cualquier persona no versada en ideologías político económicas lo refiere a la palabra progreso, es decir, “ir hacia adelante” -DRAE-, lo que implica conducirse en una dirección de evolución y desarrollo que supone el futuro.

El falso progresismo de Eli Feinzaig

Con la excusa de Partido Liberal Progresista era el nombre de un partido costarricense a finales del siglo XIX, Eli Feinzaig explicó la razón del nombre del partido que lidera. Según Feinzaig, en un programa de Culturacr.net que llamamos “Cultura Electoral” entre el año 21 y 22, percibieron el progreso como lo veían los liberales de la histórica “Generación del Olimpo”, los liberales de finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX en Costa Rica.

Sin embargo, como somos taimados y cazurros como nuestros indígenas, algo nos dice que el señor Feinzaig manipuló el concepto para también capturar los votos del progresismo moderno, de actual, que ha encontrado banderas principalmente en el PAC y el Frente Amplio, aunque tiene representantes en Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana.

Hoy el progresismo se asocia más con un pensamiento social y político que va más adelante en cuanto a temas de derechos humanos, inclusión, no discriminación, igualdad real y otros valores fundamentales y humanos que permiten una convivencia de aceptación, respeto y, sobre todo, anteposición del ser humano como lo más importante. Es una definición arbitraria y leve que podría ser debatible, pero por ahí va la cosa.

Cuando el progresismo surge con las nuevas generaciones e intelectuales preocupados por mejorar el cuerpo de las ideas sociales, lamentablemente no se sabe explicar y eso generó mucha confusión. Cuando en Costa Rica los partidos Acción Ciudadana y Frente Amplio empezaron a hablar de progresismo muchos no entendían por dónde iba la procesión. Pero con el tiempo eso ha venido quedando más claro.

Lo que pasa es que en el progresismo se han venido manifestando -como en la historia de las demás doctrinas político ideológicas- en dos corrientes: los progresistas liberales y los progresistas social demócratas o socialistas.

Los primeros defienden los derechos humanos, ambiente y demás temas, desde los derechos individuales: la persona se impone a la colectividad. Por ejemplo, defiendo el aborto porque es mi cuerpo y nadie en la sociedad debe decirme qué hacer con él. Los segundos consideran que el estado -como representante de la colectividad- debe intervenir para otorgar justicia ante las desigualdades que el capitalismo liberal impulsa, aquí el estado debe intervenir por los vulnerables y dar oportunidades, así como defender los derechos humanos de las poblaciones minoritarias y vulnerables.

¿Por qué la diputada Kattia Cambronero se fue separando del PLP liberal de Feinzaig y compañía? Simple: porque ella supuso que ese partido era progresista liberal, pero NO, es solamente un partido liberal, hoy diríamos neoliberal o libertario, si se quiere. La realidad es que se le quiso poner un traje bonito, pero siempre fue otra cosa.

Cambronero es una ambientalista que considera que la libertad debe imperar en una sociedad donde la empresa privada aporte a la conservación, por ejemplo. ¿Pero una ambientalista en pantano de libertarios capitalistas cuya único credo es la producción de renta para unas pocas empresas? Era realmente extraño, por eso no es raro que la acusen de congeniar con el Frente Amplio y con Liberación. Siempre creí que hubiera sido una líder en el PAC también.

Ella es una mujer conciente y dueña de su condición de mujer que desprecia las percepciones del macho alfa que se impone por su condición de judío, cristiano o socialmente aceptado. Las declaraciones de los diputados, varones, del PLP fueron asociadas a la “forma de ser” de la diputada. ¿No les parece que no congeniaban con algunas actitudes feministas de la congresista? Pero eso no extraña que la legisladora haya renunciado, lo que extraña es que fuera tan tarde. El PLP tenía 4 hombres y 2 mujeres, ahora tiene 3 varones y 2 mujeres.

Recuérdese además que don Eli Feinzaig ha sido abucheado y agredido en las marchas feministas y que sus poses sionistas sobre el genocidio en Gaza son claramente bélicas y validan lo que sucede, sin humanismo alguno más que para los propios, los de su “raza”. ¿Qué se puede esperar de una persona sin sensibilidad humana, clasista, donde hay diferentes categorías de seres humanos? Es simple: elitismo, injusticia y defensa de los intereses de unos pocos aunque sea en detrimento de mayorías.

Ahora bien, Cambronero no es la única -ni el único- que quizás está en una divisa partidaria equivocada. Escucho a Luis Felipe García, Vanessa Castro, del PUSC, siendo en esencia progresistas. Hoy el PLN, si no fuera por el lastre de los Arias o de Álvarez Desanti, o incluso de quienes quieren preservar el patriarcalismo y formas retrógradas de hacer política, sería un partido progresista. El PLN tiene gente progresista o medianamente “progre”, además de social demócratas, donde se defiende la condición de la mujer, de la mujer indígena, de la mujer en la cultura, la participación del estado para nivelar las desigualdades capitalistas, pero les hace falta hombres progresistas. Y una limpieza generacional.

Las próximas elecciones presidenciales nos impondrán posiblemente de nuevo un clivaje político que se defina entre el conservadurismo y el progresismo, donde los liberales de nuevo están pateando la bola hacia la gradería mientras definen a quien se la pasan. Feinzaig piensa que con su movimiento liberal ambivalente o confuso podrá hacer diferencia, pero creo que está metido en medio de la contienda, sin saber qué hacer, porque en Costa Rica la doctrina política que él impulsa no tiene respaldo popular suficiente.

El cambio cultural en la política opera hacia la degradación del debate político a la mentira, la politiquería, el tercermundismo. Trump gana en Estados Unidos, Milei en Argentina y aquí tenemos a Chaves, un discípulo de la chabacanería, la violencia política, el revanchismo y el matonismo de esa nueva política que encuentra adeptos en todos los países. El liberalismo de Feinzaig, al que le valoramos su buen nivel educativo, quizás se verá entreverado en esa política. Pero esa es otra historia.

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