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(Video) La bajada de enero y tocar fondo – Cultura de la Salud Mental

La bajada de enero
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Por Josué Herdel, psicólogo* | Bien conocida es la frase “la cuesta de enero”, utilizada para describir las dificultades económicas y el ajuste financiero que muchas personas experimentan en el primer mes del año, después de los gastos elevados de diciembre asociados a la Navidad, las fiestas, los regalos o los viajes. Sin embargo, este fenómeno, visto desde una perspectiva más amplia, va más allá de lo estrictamente económico y encierra enseñanzas psicológicas profundas.

En primer lugar, conviene recordar que una cuesta puede ser subida o bajada, dependiendo del ángulo desde el cual se observe. Así, aunque monetariamente muchas personas se sientan en una cuesta, psicológicamente también han transitado una bajada que las ha llevado a tocar fondo. Esa bajada es, precisamente, la que permite darse cuenta.

Muchas personas se percatan en enero de que durante las celebraciones de fin de año tuvieron conductas desmedidas: gastaron más de lo necesario, no administraron adecuadamente sus ingresos o cedieron a excesos que en el presente les generan arrepentimiento. De esa toma de conciencia surge, en muchos casos, el deseo de gestionar mejor el dinero durante el nuevo año.

Desde una perspectiva más general de la vida, esta experiencia conecta con lo que describe de manera certera la canción “Bittersweet Symphony” del grupo The Verve: la vida como una sinfonía agridulce, una lucha constante por cubrir mes a mes las obligaciones básicas. No es casual que Jacque Fresco afirmara que los psicólogos no podemos hablar del comportamiento humano sin considerar el sistema de dinero. Y tenía razón: el dinero es un factor omnipresente que influye directamente en nuestros estados emocionales y en nuestra salud mental.

Pero la bajada de enero no solo revela la realidad económica; también pone en evidencia otros estados, como el físico. Son ampliamente conocidos los memes y bromas sobre los kilos ganados en diciembre debido a una alimentación desproporcionada. Al tocar fondo, muchas personas reconocen que no era necesario comer más de lo debido y, desde ese reconocimiento, se proponen cambios como iniciar con el ejercicio físico o modificar su dieta.


En el programa Entre Líneas con el autor Josué Herdel desarrollamos el tema de tocar fondo, alusivo a este artículo. Usted puede ver el programa (que ponemos adelantado, porque tuvimos problemas de señal al principio) y también puede leer este artículo para ahondar en el tema.


Estos ejemplos —estar endeudados o con sobrepeso— son apenas dos de los escenarios clásicos que aparecen en enero. Desde una perspectiva psicológica, las bajadas que nos llevan a tocar fondo son, muchas veces, necesarias para generar cambios reales en la conducta. La crisis o el colapso, aunque incómodos, pueden convertirse en puntos de apertura: nos obligan a cuestionarnos, a buscar apoyo y, en algunos casos, a solicitar ayuda profesional para reconstruirnos.

Ahora bien, el desafío no consiste únicamente en reaccionar ante la bajada, sino en planificar más allá de un año. De lo contrario, corremos el riesgo de repetir ciclos de conducta desmedida, arrepentimiento y cambio temporal, solo para reencontrarnos doce meses después con la misma historia. Como se planteó en el artículo anterior, siempre existe la oportunidad de volver a empezar; siempre habrá bajadas que nos lleven a tocar fondo. Sin embargo, también es fundamental aprender a mantenernos en pie el mayor tiempo posible.

Transitar por rutas sabias implica visualización, planificación y mantenimiento. No se trata de evitar toda caída —algo imposible—, sino de construir una vida donde, con el tiempo, existan más momentos de estabilidad y claridad que episodios de barranco. La verdadera salud mental no se mide por no caer nunca, sino por cómo aprendemos de los momentos en que tocamos fondo y qué tan conscientes somos al reconstruirnos después.

Preguntas para reflexionar

  1. ¿En qué área de mi vida siento que enero me hizo “tocar fondo” o enfrentar una realidad que había evitado ver?
  2. ¿Qué conductas, decisiones o excesos del año anterior quedaron en evidencia con esa bajada?
  3. ¿Estoy interpretando ese tocar fondo como un fracaso, o como una oportunidad para reorganizarme y tomar rutas más sabias?
  4. ¿Qué patrón noto que se repite año tras año y que, si no planifico conscientemente, podría volver a aparecer?
  5. ¿Qué cambio concreto —realista y sostenible— puedo empezar a implementar a partir de esta toma de conciencia?
  6. ¿Qué aspectos de mi bienestar requieren mantenimiento para no volver a caer en el mismo ciclo?

 *Psicólogo y escritor Josué Herdel. Email: info@hupebeen.com

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