Redacción EP y CCR* | La campaña presidencial de Laura Fernández optó por limitar drásticamente su exposición al debate público, al confirmar que la candidata participará únicamente en cuatro debates presidenciales y principalmente en medios afines al chavismo.
Lo anterior, mientras, ha rehuido a más de una decena de invitaciones formuladas por medios de comunicación, universidades y plataformas informativas del país.
El propio comando de campaña reconoció, mediante un comunicado oficial, que Fernández solo acudirá a debates organizados por Trivisión (entre el 26 y el 30 de enero) y Radio Columbia (26 de enero); Cabe señalar que ambos medios que han tenido tendencias afines a Casa Presidencial.
También participaría en el espacio de Monumental–Repretel (27 de enero) y el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) (11 de enero) donde compartirá espacio con Eli Feinzaig del Liberal Progresista (PLP), Jose Aguilar Berrocal (Avanza), Ronny Castillo (Aquí Costa Rica Manda) y Claudio Alpízar (Esperanza Nacional).
Con el comunicado también descarta su presencia en los debates televisivos de Grupo Extra, Multimedios y Teletica, sumando en total, 13 ausencias a espacios de intercambio.

Lejos de responder a una imposibilidad logística, la decisión evidencia una estrategia deliberada de control del escenario, en la que la candidata reduce al mínimo los espacios donde debe confrontar ideas, responder preguntas incómodas o someterse a formatos no diseñados a la medida de su campaña.
El comunicado, además, descalifica de forma generalizada a los debates rechazados, al tildarlos de “tribunas de ataque, mentira y espectáculo”. La campaña no solo evade la discusión, sino que desacredita preventivamente cualquier espacio donde no tenga control total del intercambio, es decir, donde no se pueda manipular el debate y controlar el micrófono, como se hace en Casa Presidencial en las “conferencias de prensa” de los miércoles.
Una situación similar en la historia electoral de Costa Rica solamente se vio en el año 2006, cuando el expresidente Óscar Arias no asistió a la mayoría de los debates, al presumir de una ventaja amplia en las encuestas. Esta estrategia supone que, al participar en debates, los candidatos perderían apoyo al ser cuestionados ampliamente por sus contradicciones, mentiras y errores. Sin embargo, puede ser un cuchillo de doble filo, porque Arias casi pierde la elección del 2006, al apenas lograr una diferencia de 17 mil votos al cierre.
Posterior a esa elección, en el año 2008, se vino el referendo por el TLC con Estados Unidos, una época en que Laura Fernández, hoy candidata presidencial, era asesora del vicepresidente Kevin Casas, cuando se redactó el famoso memorando del miedo, en donde Casas y su equipo propusieron una serie de medidas de escasa ética para la promoción de la campaña del sí al TLC. Fernández fue asesora 8 años siendo parte del Partido Liberación Nacional en gobierno, desde el 2006 hasta el 2014.
*En alianza informativa con EP.
Entradas recientes:
Revela investigación: La cruda realidad sobre la explotación de trabajadores indígenas en la industria cafetera de Costa Rica
Todas las noticias en un repaso | Infobreves de hoy – 6 de agosto de 2026
Videos | Expresiones de Edgardo Araya provocan enfrentamiento en el plenario legislativo y abandono de la fracción oficialista
Netanyahu rechazó el plan de Donald Trump para Gaza que exige el desarme de Hamás


Leave a Reply