OPINIÓN. La actual vicepresidenta Luz Mary Munive es hija de migrantes pobres y becada de la UCR por las carencias económicas que tenía para poder estudiar medicina. Se le dio una beca con dotación económica y otros beneficios que no pudo tener en ningún otro país ni en ningún otro sistema educativo ni social.
Saliste de la educación pública, que te becó y te permitió salir adelante de una condición de migrante y de pobreza, pero no podés o no querés defender el sistema y la institucionalidad que te dio esa oportunidad, porque se es parte y cómplice de un Gobierno que ataca y busca destruir la educación pública superior, mediante un proyecto de ley que a todas luces elimina la autonomía universitaria y pone en grave riesgo la independencia del sistema que permite dar educación a personas en desventaja, al someter su rectoría al Mideplan, es decir, al gobierno de turno.

Lamentable lo de la vicepresidenta Mary Munive. Le cuento:
El presidente Chaves, en conjunto con la presidenta de la CCSS, Marta Esquivel, en su conferencia de ayer miércoles quisieron ridiculizar a la Universidad de Costa Rica suponiendo que cobran altas matrículas para estudiar medicina, pero no quieren pagar por campos clínicos para un laboratorio especializado que fundaron recientemente. Entonces Esquivel, como buena hija de su padre político, se opone y pretende cobrar más de la cuenta a la universidad pública. Incluso después de que la UCR bajó su oferta, para que los profesionales de la CCSS también puedan aprovechar el recurso de avanzada que logró la universidad con sede en San Pedro de Montes de Oca.
En ese momento, la vicepresidenta Munive quiso dar un dato sobre el costo económico de hacerlo, pero Chaves lo ignoró y Munive no dijo nada más.
Sin embargo, la ministra Munive NO dijo -en la conferencia del miércoles- lo que sí dijo esta mañana en el Mauro Fernández (donde estuve presente): que ella disfrutó de beca 11, la beca más elevada para un estudiante de bajo recursos, con la que no tenía que pagar un cinco por toda su educación universitaria y más bien recibió, a cambio de trabajo de horas estudiante, una mensualidad para poder adquirir materiales educativos y otros gastos. Eso sin agregar que la UCR brinda alimentación a los estudiantes con carencias en el comedor universitario e incluso un cálculo por reubicación geográfica a quienes provienen de lugares alejados, entre otros beneficios como transporte y residencias para estudiantes de zonas rurales. Eso para los años noventa (1997 en concreto, cuando ella llega a la UCR).
Munive narró su pasado de carencias económicas como estudiante en el Mauro Fernández, donde tuvo que llegar porque sus padres migrantes no pudieron pagar ni siquiera el transporte ni alimentación para que ella continuara en el Conservatorio Castella, donde cursó hasta noveno año, de tal manera que no le quedó otra opción más que acudir de último momento al Mauro Fernández, donde se graduó finalmente en la educación pública.
Según dijo, sus padres no sacaron un título profesional y no ganaban lo suficiente, pero ella tenía claro que estudiar era el camino. Y, en su relato, varias veces se le quebró la voz y finalmente lloró.
Como migrante en San José, provengo de una zona rural alejada, pobre, como becario 11 (en 1991), comprendo lo que siente Munive, porque también lo siento y también se me pusieron los ojos acuosos al escuchar su relato. También sufrí carencias y tuve que aplicar doble esfuerzo para salir adelante.
Pero no se vale, tenemos que defender el maravilloso sistema que nos permitió llegar a la UCR, no ser cómplices de esos furibundos y detestables ataques que le realiza el presidente Rodrigo Chaves en complicidad con una señora tan lamentable como lo es Marta Esquivel, quien ha paralizado la obra pública de la CCSS y no ha hecho más que generar conflicto en esa institución, sin contar con que no quiere devolver los salarios que devengó de más. Pero “el jefe”, como le llama Munive a Chaves, todo se lo tolera a Esquivel.
Más aún, recientemente el Ministerio de Salud que ella dirige trató de minimizar e incluso invisibilizar el trabajo que realizó el CELEQ de la UCR para detectar los xilenos contaminantes del agua en Tibás, Moravia y Goicoechea. Incluso luego tuvo un enfrentamiento con el rector Gutiérrez Espeleta porque, después de esos intentos de invisibilización, la UCR decidió dar nuevos datos de manera independiente en el campus universitario.
Desde un principio, alguien que tiene mucho que agradecer a una institución como la UCR, debió resaltar desde el primer momento el trabajo de alto nivel que realiza esa institución, y no ocultarlo o disminuirlo. Decepcionante.
Los ataques del Gobierno de Rodrigo Chaves a la educación pública de Costa Rica son ingentes y variados, desde rebajar el presupuesto como nunca antes hasta dedicarse a tratar de disminuir a las universidades estatales.
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