La poesía erótica y comprometida de Ana Istarú ha permeado la poética costarricense desde que, siento muy joven, ganó el Premio Centroamericano de Poesía EDUCA con un poemario revolucionario: “La estación de fiebre”, una obra de poesía erótica que en un país conservador era difícil de imaginar en aquel año 1982.
Luego vinieron “La muerte y otros efímeros agravios”, “Verbo madre” y otros poemas que finalmente reunió en “Poesía escogida” en el año 2007. Su poesía se compromete con su feminidad y su patria, desdeña el sexo como un instrumento de dominación del hombre hacia las mujeres, con normas sociales como la virginidad o misma negación de la libertad del sexo femenino, que está sometido a prejuicios de conducta “morales” o “éticos” del patriarcalismo y del cristianismo.
Hija del poeta León Istarú, de quien toma el seudónimo “Istarú” -nombre de una princesa indígena huetar-, Ana Soto Marín también se desempeñó de manera brillante como actriz y como dramaturga.
Su libros de teatro son extraordinarias piezas de crítica a la sociedad patriarcal, con humor sarcástico y con mensajes tan acertados que ponen a repensar el machismo a muchos hombres. “Baby boom en el paraíso”, “Hombres en escabeche” , “Madre nuestra que estás en la tierra” y “Sexus benedictus”, son su obra dramatúrgica más conocida tanto en los libros como en las tablas, donde han sido puestas en escena varias veces.
Escucharla leer su poesía, con aquella potente voz, es un placer que muchos han podido tener. Su voz, propia, clara y hermosa, sin duda es parte de la poesía de todo un país, porque reúne en sus palabras el avance en justicia que las mujeres y los hombres justos anhelan.
En esta edición de “El poema de la semana” tenemos 3 clásicos de la actriz, dramaturga y poeta Ana Istarú:
Todo el deseo
todo el deseo
todo el deseo tanto
los aceites del templo entre mi cuerpo
mojado por tu cuerpo tanto
deseo arrodillada el olor
de tu sexo como un licor espeso
tanto
el cárdeno sudor de las especies
bañándome la lengua
la cueva de tu boca y sus dragones
sexo sexo sexo atada como ofrenda
en las aspas de tus equis
como diosa domeñada como fiera
como flor que se desploma
loca de amor enferma
del mal de tu belleza
tanto deseo
tanto
todo el amor
ya ves
la más pequeña de las niñas
no podrá recordar
un solo beso
(De “La estación de fiebre”)
pene de pana
pene flor del destinado mío
empuñadura del sol
envidia del anturio
aguda palabra
mástil de las estrellas
garza despierta
garza dormida
cigüeña
farol de la promesa fecunda sobre el humus
anguila escarcha
brazo del guerrillero
medusa tenor
de la línea el alma cardinal
columna cálida
ovillo menguante
generosa cintura
sonrisa oscura y clara
de puntillas el amor
vías lácteas dormidas
despiertas vías lácteas
canción del pueblo
desmesurados niños atesora encierro tibio
cuna de la semilla
fruto brillante
panal el pene
himno
cónsul de Dios más excelente excelso
que ninguno
la nuez se hermana con su cuello
llave de naves invisibles
la delicia
vendavales sus quehaceres
azadón
un exaltado obrero
pene de penas el olvido
desbordadas deidades te humedecen
oboe madura
oboe el tenue
tú muerte viva de la muerte
(De “La estación de fiebre”)
Este país está en el sueño
que digan yo lo admito que no existe
pondré no importa mi piel por territorio
este país no es nada no hubo nunca
este país no ocurre
está en el sueño
mi boca se desangra
no es nada nunca y es todo cuanto tengo
si no de dónde vengo
si no es de este asterisco
y este país no existe
estoy por tanto un tanto consternada
yo no inventé la lluvia sin embargo
que nadie me la arranque
es el agua quien define esta frontera
este glóbulo de luz
este barquito mísero y amado
donde el cielo deviene catarata
me importa un pito
yo nada tengo contra octubre
muy al contrario
yo sé que no hubo historia
si acaso fuimos un rumor maledicencias
un trillo nebuloso la huérfana del mundo
no tuvimos virrey qué pretensiones
tuvimos eso sí
me reconforta
a Juan don Juan y don Juanito
( Santamaría por supuesto y Mora y Mora)
pero somos pocos en saberlo
me alegra tanto decir que nuestro héroe
el único por cierto
era moreno descalzo pobre campesino
para colmo era un chiquillo
luchó qué novedad contra los yankis
podría besarlo
con tanto hollín se atoran las palabras
quiero llorar zurcirle las heridas
esto está hecho y consumado
tenemos héroe para rato
y qué carajo a ver quién me lo quita
este país no es
y qué me importa
puedo tomar mis venas tejerle un barrilete
que digan yo lo admito que no existe
yo no inventé la lluvia y sin embargo
yo sé que no hubo historia
estamos entre tanto por hacerla
estoy un poco triste
puedo donar mi traje hacer las velas
amar con un amor inenarrable
este terrón del aire adonde vine
pondré no importa mi piel por territorio
este país está en el sueño que nos toca
sobre la faz del mundo
que nadie me lo arranque
es todo cuanto tengo
más este corazón para simiente
y qué carajo a ver
con tanto amor
quién me lo quita
(De “La muerte y otros efímeros agravios”, 1988).
Comité seleccionador:
Olman Montero
William Martínez
Laura Cortés T.
Adrián Cárdenas.
Debrús Jiménez.

