Prensa y organizaciones abandonan la red X porque no perciben un ambiente beneficioso ni honesto para interactuar o compartir sus contenidos, en un espacio donde la extrema derecha domina con desinformación y maledicencia, afirman los medios de comunicación que han denunciado la situación y tomado, en consecuencia, esa decisión de retirarse.
Desde que Elon Musk compró la red, que antes era Twitter, los controles sobre la desinformación y las expresiones de odio, entre otros, simplemente no funcionan. Denunciar una amenaza, insulto o falsedad o cualquier tipo de agresión incluso vulgar en la red X es perder el tiempo hoy. En todos los casos, aunque sea muy evidente la agresión o vulgaridad, responden:
“Tras la revisión de la información disponible, queremos informarte que nuestros sistemas automatizados detectaron que @XXXX no ha incumplido nuestras reglas contra el posteo de amenazas violentas. Sabemos que esta no es la respuesta que buscas“.
Ya en otra oportunidad, un artículo de Culturacr.net alertó sobre lo que sucede en X, un territorio inseguro porque la red emite cada vez más presiones de índole comercial para obligar a los usuarios a pagar la suscripción Premium, que tiene un precio de $7 al mes.
En las últimas semanas, medios de comunicación de gran importancia en el mundo han venido tomando la decisión de desprenderse de la red, como es el caso de el diario británico The Guardian, que anunció el miércoles pasado que no publicará más contenidos en esa “plataforma mediática tóxica”. Un día después el periódico español La Vanguardia hizo lo mismo y el viernes se unió el sueco Dagens Nyheter.
AFP publicó hoy precisamente un artículo sobre este movimiento que decide abandonar la red X de Musk y busca alternativas en otras redes sociales como Bluesky, entre otras. No sería raro que surja una nueva de China o Rusia, con mejores condiciones y que, en principio, no obligue a pagar una mensualidad por tener beneficios de uso en una red social que más bien es prescindible.
Meses atrás Musk protagonizó una disputa contra el Poder Judicial de Brasil, donde la red fue eliminada por varias semanas, porque el magnate no quiso borrar varias cuentas que estaban transmitiendo desinformación -mentiras, fake news y otros- de grupos radicales, conservadores y de extrema derecha que apoyan al ex presidente Jair Bolsonaro.
Brasil cortó la red y días después Musk tuvo que pagar una multa y cumplir con el mandato judicial sin decir nada más, con tal de restablecer la red en ese país. Además, el juzgado de Brasil bloqueó las cuentas de Starlink, la otra empresa de servicios de Internet satelitales, para obligar a Musk a pagar la multa y cumplir con la orden judicial.
Al multimillonario además se le critica usar la red para propagar sus posiciones políticas de extrema derecha, su apoyo al presidente electo Donald Trump durante la campaña y que ahora tendrá un puesto en el gobierno de Trump para el recorte del gasto público.





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