Prohibir el pelo largo en hombres, así como otras manifestaciones de la identidad, cultura e individualidad de los estudiantes, es la consigna conservadora que anunció el Gobierno Chaves Robles ayer en su programa de propaganda política.
El anuncio se dio a raíz de una publicación donde se informa sobre un nuevo reglamento disciplinario que estaría permitiendo el pelo largo, los percings y tatuajes.
“Queremos aclarar que la normativa aún no se ha aprobado, más bien se está elaborando un reglamento más estricto, pasando a un reglamento general y que esta decisión no quede a la libre de cada centro educativo; el reglamento aún está en revisión y tiene que ir al Consejo Superior de Educación… este Gobierno busca un nuevo reglamento donde la disciplina y la autoridad son fundamentales para el aprendizaje efectivo“, indica un comercial compartido en medio del programa propagandístico del Gobierno.
Como un retroceso de 20 a 30 años es considerado ese anuncio del Ministerio de Educación Pública, donde se vuelve a la educación del siglo pasado donde los valores machistas sobre la apariencia masculina se imponían.
La normalización de prejuicios sobre la identidad de cada joven, sobre qué debe vestir, cómo debe lucir y qué cultura debe adoptar, es claramente una consideración disciplinaria del patriarcalismo del siglo pasado, alegan quienes consideran que estas imposiciones enfrentarán una fuerte oposición de estudiantes, padres de familia y amplios sectores de la sociedad.
La Sala Constitucional ya ha emitido jurisprudencia al respecto, donde estima que medidas como prohibir el cabello largo o los dreads atentan contra los derechos fundamentales de los jóvenes. No funciona igual, eso sí, en las instituciones privadas.
En años anteriores, decretos ejecutivos del MEP establecieron quitar de las normativas disciplinarias cualquier imposición sobre cómo usar el cabello en los jóvenes, porque podría “calificarse como restricciones al ejercicio del libre desarrollo de la personalidad, el derecho de autodeterminación de la imagen, la identidad de género, la integridad y la intimidad de las personas estudiantes”.
Semanas atrás fue eliminado el protocolo de protección contra el bullying particular contra las personas LGTBI+, entre las medidas retrógradas en la línea conservadora que se suman a lo que viene realizando el MEP desde principios de este año.
El uso del cabello largo no es, como rezan los prejuicios y valores machistas, para personas con sexualidades diferentes, sino que pasa por la historia de diferentes actividades humanas, desde el mismo rock hasta el surfing, pero ante todo es una elección libre de prejuicios, modas o preferencias sexuales. Jesús usaba el pelo largo, así como grandes culturas de guerreros o de pueblos cultos como el griego.
El actual ministro de Educación, Leonardo Sánchez, informó que están “unificando todos los protocolos”, como lo hacen con el de bullying y la elaboración de un plan de seguridad para cada centro educativo. Sánchez respondió así una pregunta, justo después de que el presidente Rodrigo Chaves realizara varias manifestaciones bullying contra otras personas, como chistes machistas contra un diputado, burlas a otros diputados de la República, acusaciones sin pruebas a directivos y funcionarios de la CCSS, entre otras manifestaciones similares.
Según Sánchez, le piensan “devolver el poder al docente” para definir ese tipo de “respetos” y así atacar el bullying en los centros educativos. Por un lado se habla de combatir el bullying, pero por el otro se busca normalizar conductas machistas que aumentan esas conductas agresivas, como la discriminación a las personas diferentes, que lucen diferente, ya sea por razones culturales o identitarias. Y eso quedará en manos de cada docente, es decir, de los prejuicios que cada uno de ellos tenga, según se colige de lo dicho por el actual jerarca de Educación.





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