La restauración del Acta de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica fue realizada por un esfuerzo del Archivo Nacional en conjunto con la Universidad de Costa Rica y pasó por varias manos de especialistas costarricenses.
El acta fue firmada el 25 de julio de 1824, y “es un testimonio tangible del momento en que los habitantes del Partido de Nicoya decidieron voluntariamente incorporarse a Costa Rica, uniendo sus destinos y fortaleciendo la nación. La preservación de este documento es una prioridad para el gobierno y las instituciones culturales del país, conscientes de su importancia para las futuras generaciones”, comunica el Archivo Nacional.
En la restauración intervinieron funcionarios de la Universidad de Costa Rica (UCR) y se contó con apoyo privado. Según la información proporcionada por el Archivo Nacional, se aplicaron “técnicas avanzadas para asegurar la integridad y durabilidad del documento, así como para protegerlo contra futuros deterioros”.
El Archivo Nacional reconoció que el acta presentaba “pequeños deterioros físicos, como rasgados, faltantes de papel, parches adhesivos, suciedad y humedad, así como detalles en su encuadernación y costuras que podían mejorar. Aunque su estado no era crítico, y más bien con una afectación media, era muy importante intervenirla para asegurar su conservación a largo plazo”.
La restauración estuvo a cargo de Carlos Pacheco Ureña, quien es restaurador con más de 40 años de experiencia en la institución, además de haber sido también el encargado de la restauración del Acta de Independencia de Costa Rica, en el año 2021, para el bicentenario respectivo.
Carmen Campos Ramírez, directora del Archivo Nacional, expresó que este documento servirá “a las futuras generaciones para comprender cómo hemos evolucionado”.
Según el Archivo, el Acta de la Anexión del Partido de Nicoya consta de 17 folios, que incluyen las firmas de más de 20 personas, entre las que destacan los nombres de Manuel Briceño, Jefe Político Subalterno y Comandante de Armas del Partido de Nicoya; Toribio Viales, Ubaldo Martínez y Manuel García, regidores de la Municipalidad de Nicoya; así como autoridades militares, civiles y “los principales de este pueblo” que asistieron al cabido abierto convocado para tal fin.
“Los firmantes justificaron la decisión de incorporarse a Costa Rica considerando aspectos económicos, políticos y jurídicos. Por ejemplo, el Golfo de Nicoya y el río Tempisque jugaron un importante papel para las comunicaciones y actividades económicas, igualmente imperó el resguardo del orden público y la seguridad de nuestro país, así como la vinculación de Costa Rica a la Federación Centroamericana. Otros factores incluyeron la recepción y aumento del numerario utilizado en Costa Rica para las transacciones comerciales y de otra índole, la regulación en Nicoya y Santa Cruz de las tercenas de tabaco y otras regulaciones tributarias y la viabilidad del “nuevo orden” político bajo la tutela de Costa Rica”, detalle la información.
Proceso riguroso hecho en Costa Rica
El minucioso proceso de restauración implicó varias etapas que implicaron la participación de varios expertos costarricenses y con productos y técnicas descubiertas y perfeccionadas por costarricenses.

Le transcribimos la explicación del proceso, según lo comunicó el Archivo Nacional mediante un comunicado de prensa.
Lo primero que el experto restaurador -Carlos Pacheco Umaña- llevó a cabo fue descoser los 17 folios del Acta de la Anexión del Partido de Nicoya y desprender su encuadernación. Posteriormente, profesionales bajo la supervisión de la investigadora Mavis Montero, encargada del LABCultura (Laboratorio de Conservación de Patrimonio Cultural) del Cicima de la UCR, estudiaron minuciosamente el documento. El equipo realizó pruebas y determinaron, mediante la preparación de un protocolo, las acciones a tomar en cuenta para realizar el proceso completo de restauración con sustancias químicas.
La intervención involucró una primera limpieza mecánica, que incluyó la eliminación de suciedad, polvo y otros contaminantes superficiales mediante métodos físicos no invasivos. Este proceso es fundamental ya que ayuda a prevenir daños adicionales y facilita otras etapas de restauración y conservación. Posteriormente, se eliminaron segundos soportes o cuerpos extraños, lavado de folios mediante aplicación de hidróxido de calcio, secado y la etapa siguiente de restauración.
A los folios de 200 años se les aplicó un jabón especial diseñado y fabricado por Darío Chinchilla, profesor de la Escuela de Química de la UCR, quien lo donó desde su empresa privada (Terra & Botanics). Posteriormente se agruparon los folios en cuadernillos.
También se contó con la colaboración del encuadernador y restaurador de libros Luis Umaña, dueño del taller El Diario de los Viajes quien donó su trabajo para el cosido de los cuadernillos, siguiendo la técnica tradicional empleada anteriormente en este tipo de documentos. Después se encargó de la cubierta en cuero y el montaje respectivo, para finalmente elaborar un contenedor especial para resguardar el libro.
Siguiendo el consejo de los expertos involucrados, el Acta quedará en los depósitos del Archivo Histórico y solo se abrirá para realizarle mantenimientos futuros. En la Sala de Consulta habrá una réplica física y, por supuesto, estará también disponible la copia digital en la mayor calidad posible para la consulta de toda la ciudadanía, como ha sucedido hasta ahora.
Luego del minucioso proceso de intervención, el documento será resguardado en los depósitos especializados, lejos del desgaste producido por la exhibición y la manipulación.
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