La Torre de la Esperanza es una obra que empezó su gestión concreta en la anterior administración, en el año 2021, con la adquisición de los terrenos para su construcción, pero es una obra país que viene desde varios años atrás, cuando se empezó a buscar el financiamiento de varias formas.
En una nueva entrega de su espectáculo semanal, el presidente Rodrigo Chaves volvió a hacer uso de la manipulación como herramienta de gobierno. Esta vez, intentó convencer al país de que la “Torre de la Esperanza”, emblemático proyecto de cuidados críticos del Hospital Nacional de Niños, se materializa gracias a su gestión y, más concretamente, al esfuerzo de la primera dama, la letona Signe Zeicate.
Terrenos y primeras inversiones en el año 21
Basta con una simple búsqueda en la página oficial del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) para desmontar la farsa que pretende el presidente. El 9 de septiembre del 2021 —cuando Chaves aún ni siquiera aparecía en la boleta electoral y Zeicate ni pensaba en Costa Rica— se anunció la adquisición de los primeros terrenos para esta torre, una iniciativa interinstitucional articulada durante el gobierno de Carlos Alvarado y Claudia Dobles, y ejecutada con fondos provenientes de FODESAF mediante la Ley 8783.
“La adquisición de los otros terrenos que se encuentran localizados en el costado oeste de las instalaciones del hospital Nacional de Niños avanza positivamente en sede judicial para su traspaso, luego de su declaratoria de interés público y nacional por parte del Gobierno de la República, y la declaratoria de interés institucional por parte de la CCSS”, se informó en aquel momento.
Quedó claro desde aquel momento que el proyecto “consta de 2 etapas constructivas y una fase de actualización del edificio actual. La primera de ellas es la construcción y equipamiento del edificio de cuidados críticos, que formará parte del complejo hospitalario del hospital Nacional de Niños”.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) ya había invertido más de 7.500 millones de colones en la compra de terrenos antes de que Chaves ni siquiera hubiera regresado al país. El fideicomiso entre la CCSS, el Banco Nacional y la Asociación Pro Hospital de Niños fue incluso refrendado por la Contraloría General de la República durante la administración anterior.
Torre de la Esperanza: un proyecto desde el 2005
La “novedad” que Chaves presenta hoy como propia es, en realidad, un proyecto público de largo aliento, diseñado con visión, planificación técnica y ejecución progresiva desde el 2021, pero pensado e iniciado desde varios años atrás, desde el año 2005 se viene hablando de este proyecto.
El fideicomiso para la construcción de la Torre de la Esperanza nace en el año 2010, con una modificación a la Ley de Fodesaf que establece un 0.78% del presupuesto de dicho fondo para la construcción y equipamiento. Los informes sobre este fideicomiso, tanto de la Contraloría como del mismo Fodesaf, evidencian los avances progresivos de este proyecto.
Sin embargo, la Contraloría dio a conocer en el año 2015 que la Asociación Pro Hospital de Niños dejó ir los ¢10.559 millones, acumulados entre el 2010 y 2013, que se habían recaudado del mismo fondo de Fodesaf. Por esa razón, durante la administración de Luis Guillermo Solís el proyecto se retomó y empezó de nuevo la recaudación de fondos para avanzar, hasta que en el año 2020 el gobierno de Carlos Alvarado presentó el plan maestro y concepto arquitectónico y se adquieren los terrenos y se realizan las primeras inversiones un año después, con la inversión de la CCSS.
Crédito con el BCIE y primeras ofertas
Ahora el proyecto recibirá un crédito por 128 mil millones de colones con el Banco Centroamericano de Integración Económica para avanzar con su construcción, porque la CCSS no ha podido invertir de sus propios recursos, porque el actual Gobierno no ha querido pagar ninguna parte de la histórica deuda.
Se le acusa al Gobierno, más bien, de tratar de asfixiar financieramente a la CCSS en los últimos tres años, atrasando obras fundamentales como los hospitales de Cartago y Limón.
En estos momentos 5 empresas presentaron sus ofertas para realizar la construcción final del proyecto, que concluirá durante el próximo gobierno.
La Torre de la Esperanza no es de Chaves, ni de su primera dama, ni de su espectáculo televisado. Es de Costa Rica. Es el resultado del trabajo conjunto de profesionales, instituciones responsables y una planificación que antepone el interés público sobre la demagogia barata. Es una obra que se viene gestando desde mucho tiempo atrás.
Con aporte de Radio Zurquí.
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