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Una canción puede ser el inicio de tu terapia hoy | Cultura de la Salud Mental

Fragmentos psicoterapéuticos de canciones populares | Cultura de la Salud Mental
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Josué Herdel* | Un fragmento de una oración atribuida a tradiciones nativas norteamericanas dice: “Déjame aprender las enseñanzas que escondiste bajo cada hoja y en cada roca”. Esta frase siempre me ha parecido fascinante, porque hace referencia a una idea profundamente cierta: en situaciones cotidianas que muchas veces pasan desapercibidas, existe un conocimiento valioso que puede ayudarnos a comprendernos mejor y a vivir mejor.

La esencia del presente artículo consiste en hacer justamente eso: analizar fragmentos de canciones populares de las cuales podemos extraer una gran riqueza psicológica. En algunos casos, estas enseñanzas aparecen de manera explícita; en otros, requieren un pequeño giro interpretativo para transformarse en herramientas perceptivas o conductuales útiles.

Algunas aclaraciones antes de empezar: no se trata de un análisis exhaustivo, sino de una selección de canciones que han venido a mi mente al azar —algunas ya mencionadas en los programas de Cultura de la Salud Mental— con el objetivo de hacer una compilación accesible. También es importante aclarar que las canciones contienen de todo: hay fragmentos sabios, pero también ideas que pueden ser limitantes o problemáticas. La intención aquí es rescatar aquellas partes que aportan a la salud mental.

El arte de saber cuándo esperar

Un fragmento que suelo citar con frecuencia en consulta proviene de la canción I Can’t Help Falling in Love, interpretada por Elvis Presley (y también por el grupo UB40): “Wise men say, only fools rush in” (Los sabios dicen que solo los tontos se precipitan). Esta frase encierra una enseñanza fundamental: el arte de saber cuándo esperar.

Desde la psicología, uno de los principios más claros es que la impulsividad suele llevar a decisiones erróneas. Entre más amplio sea el panorama que tenemos de una situación —entre más ángulos logremos observar— más sabia será nuestra percepción y, por lo tanto, nuestra decisión.

Pero es importante saber cómo considerar escenarios. No se trata de analizar tanto que nos paralizamos, sino de desarrollar la capacidad de observar rutas de acción, evaluarlas y tomar decisiones con criterio.

Herramientas como la técnica STOP (detenerse, respirar, observar y proceder) apuntan precisamente a esto: interrumpir la impulsividad para dar paso a una acción más consciente. No precipitarse, en la mayoría de los casos, conduce a mejores decisiones.

La vigencia de los sueños y metas personales 

Otra canción que refleja una lucha profundamente humana es Luis, de Franco de Vita. En ella se narra la historia de una persona que sueña con ser cantante, pero cuya vida está marcada por la rutina y la necesidad de sobrevivir. Sin embargo, hay una frase especialmente poderosa: “El tiempo pasa volando… también para el pobre Luis, que aún no pierde las ganas de podernos cantar”.

Vamos al grano, programa.

Aquí emerge una idea clave: nunca es tarde para empezar. Muchas veces creemos que nuestros sueños tienen una fecha de caducidad, determinada por expectativas sociales o por la etapa de vida en la que nos encontramos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los proyectos personales pueden iniciarse en distintos momentos.

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Sí, existen límites biológicos en algunos ámbitos. Pero en muchos otros, lo que nos detiene no es la imposibilidad real, sino la percepción de que “ya no es el momento”.

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En un sistema donde la prioridad es la supervivencia, los sueños pueden postergarse. Pero postergar no significa renunciar. Siempre existen formas de llevarlos a cabo: a menor escala, en otros espacios o combinándolos con la realidad cotidiana.

La certeza de que alguien está ahí

Desde Costa Rica, la canción Voy por ella, del grupo Evolución, ofrece una perspectiva emocional muy valiosa. Aborda una experiencia común: la búsqueda de pareja, el deseo de afecto y la incertidumbre de si se volverá a encontrar a alguien.

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Sin embargo, la canción introduce una idea poderosa: la certeza de que esa persona existe.

“¿Dónde estará ahora? ¿A quién estará besando? (…) Tengo que seguir andando, tengo que encontrar sus huellas”.

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Aquí no se plantea la idea de una única “media naranja”, sino la posibilidad real de múltiples encuentros compatibles. Esta perspectiva genera tranquilidad: no se trata de esperar pasivamente, sino de seguir avanzando con la certeza de que el encuentro es posible.

La predisposición como herramienta psicológica

Otra canción que nos brinda una gran lección es Voy a pasármelo bien, de Hombres G. Su mensaje central gira en torno a la predisposición: decidir de antemano cómo queremos enfrentar el día.

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Nuestra conducta está guiada por criterios internos, que funcionan como un mapa. Si no los analizamos, podemos reaccionar de forma impulsiva o desgastante. Esta canción plantea lo contrario: una decisión consciente de bienestar. “Hoy algo me dice que voy a pasármelo bien”.

Además, introduce un elemento clave: la anticipación de dificultades.“Sé que tengo algunos enemigos, pero esta noche no podrán contar conmigo”. Esto refleja una habilidad fundamental: proyectar escenarios difíciles y, al mismo tiempo, visualizar una respuesta sabia ante ellos. Es el mismo principio de los simulacros: no evitamos el evento, pero nos preparamos para reaccionar de manera prudente, que nos permita llegar a zonas seguras.

Lo ideal versus lo real en la pareja

Una última canción que deseo incluir en esta selección es Ayúdame Freud. En esta canción, Arjona introduce un tema central en psicología: la tensión entre lo ideal y lo real: “Ella es la mujer perfecta que me construyó mamá y está jodiendo mi psicología”. Aquí se evidencia cómo una expectativa idealizada puede generar frustración cuando no coincide con la realidad.

Cuando una persona construye una imagen rígida de cómo debe ser su pareja, es probable que experimente insatisfacción constante, incluso cuando la realidad no es negativa. El problema no siempre es lo real, sino la expectativa.

Además, la canción introduce una frase que merece ser cuestionada: “No hay quien se salve de este asunto”. Aunque muchos conflictos son comunes, esta afirmación es una sobregeneralización. Las personas que cuentan con herramientas psicológicas, entrenamiento o procesos psicoterapéuticos pueden gestionar mejor estos conflictos, e incluso evitarlos en gran medida.

Con base en las canciones mencionadas, podemos afirmar que estas no solo entretienen; también pueden enseñarnos. Si aprendemos a escuchar con atención, podemos encontrar en ellas fragmentos claves que, bien interpretados, se convierten en herramientas para comprendernos más y tomar mejores decisiones.

La invitación queda abierta: piense en una canción que le haya brindado alguna estrategia, alguna herramienta o alguna comprensión sobre su vida. Coméntenos en el artículo o bien, nos lo puede compartir cuando realicemos el En Vivo de este artículo.

Preguntas para la reflexión

  1. Cuando escucha música, ¿se detiene a analizar el contenido de las letras o se enfoca únicamente en cómo suenan?
  2. ¿Cuál es su canción favorita y hay alguna que considere tan significativa que la elegiría para un momento importante de su vida (como una boda o una despedida)? ¿Qué representan esas canciones para usted?
  3. Si hiciera una selección personal de canciones con valor para su bienestar mental y emocional, ¿cuáles incluiría y qué enseñanzas podría extraer de ellas?

*Psicólogo y escritor Josué Herdel. Email: info@hupebeen.com

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