El CACCO recibió a los primeros privados de libertad y las fotos del traslado han provocado críticas: la imagen de presos rapados por completo, sentados en filas en el suelo, con las manos en la cabeza y vestidos de naranja ha sido descrita como “una imitación barata de El Salvador” y como un acto ajeno al ser costarricense.
El Ministerio de Justicia y Paz informó que se trata del traslado de los primeros reos considerados de alta peligrosidad. El Centro de Alta Contención y Crimen Organizado está en los terrenos de La Reforma, tiene 5.100 plazas en cinco módulos y costó ₡16.775 millones, según su adjudicación.
El proyecto se inspiró en el modelo salvadoreño, con planos que El Salvador ofreció donar, y tiene antecedentes desde 2020. En setiembre, un video del ministro Gabriel Aguilar con reos en el suelo, titulado “Los jachudos van directo al CACCO”, fue condenado por la Defensoría de los Habitantes.
Como “una imitación barata de El Salvador” y un acto desnaturalizado del ser costarricense, entre otras críticas, son expresiones que han surgido al trascender fotos de cómo disponen a los primeros privados de libertad que han sido trasladados al CACCO.

En las fotos se puede ver cómo los presidiarios fueron rapados totalmente y dispuestos a la fuerza en filas, sentados en el suelo y con sus manos en la cabeza, con la vestimenta naranja que se implementó como norma recientemente.
También se le endilga el ser un acto de populismo y un espectáculo que no resuelve el problema de inseguridad que enfrenta el país. Sin embargo, las fotos circularon en redes, pero no por parte del Ministerio de Justicia, aunque sí publicó un video donde muestra la acción (verlo abajo).
Según informó el Ministerio de Justicia y Paz se trata del traslado de los primeros, que son considerados delincuentes de alta peligrosidad.
Culturacr.net está reuniendo diferentes reacciones para ampliar.
Qué es el CACCO
El Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO) está dentro de los terrenos de La Reforma, en San Rafael de Alajuela. Tiene 31.048 metros cuadrados de construcción en un terreno de 90.846, cinco módulos de 1.020 plazas cada uno, para un total de 5.100, y un costo adjudicado de ₡16.775 millones, unos 33 millones de dólares.
La Reforma, el complejo penitenciario más grande del país, tenía 3.520 reclusos a fines de 2023, con una sobrepoblación del 13,4 %. Eso implica una capacidad cercana a 3.100 personas, cálculo de CulturaCR.net, de modo que el CACCO por sí solo equivale a más de una vez y media esa capacidad.

De las carpas al modelo salvadoreño
La idea no es nueva. En marzo de 2020, La Nación reportó que Justicia planeaba un centro especializado para el crimen organizado en el mismo complejo, con 320 plazas y un costo de unos 16 millones de dólares. En 2024 el Ministerio propuso cárceles de carpas, que en La Reforma alojarían a 224 personas; la Comisión de Hacendarios rechazó los fondos y los reorientó a estructuras de concreto y acero.
En abril y mayo de 2025, tras una visita de Gerald Campos, entonces ministro de Justicia, al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, se anunció una cárcel para 5.000 reclusos inspirada en ese modelo, con planos que El Salvador donaría. En agosto de 2025 el Gobierno confirmó que se construiría dentro de La Reforma.
El antecedente del 29 de setiembre
El 29 de setiembre, el Ministerio de Justicia publicó en sus redes un video titulado “Los jachudos van directo al CACCO”, grabado durante una requisa que encabezó el ministro Gabriel Aguilar en el CAI 26 de Julio, en Puntarenas. En las imágenes se ve a reos colocados en el suelo mientras el ministro anuncia su traslado al CACCO. Tres privados de libertad fueron reubicados en máxima seguridad.
La Defensoría de los Habitantes condenó el video por lo que calificó como conductas verbales violentas y tratos humillantes, y el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura también lo rechazó. Aguilar respondió que el criterio de la Defensoría “no le es vinculante”. CulturaCR.net informó que el OIJ y la Fiscalía investigan denuncias de abuso de poder y agresiones en las cárceles.





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