Por William Martínez y Debrús Jiménez. Alfonsina Storni, poeta argentina de origen suizo, muere un día como hoy, un 25 de octubre de 1938, agobiada por un cáncer. Nació el 29 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, Suiza, pero muy pequeña se mudó con sus padres a Argentina.
Ligada al modernismo poético, la poeta se desempeñó como actriz y maestra, pero su vocación profunda fueron las palabras feministas, la creación de una voz propia que influenció en toda Latinoamérica. Su poesía “reflexiva y abstracta” buscó decir nuevas cosas y de nuevas formas, dejando al soneto en el pasado y hurgando en el vanguardismo.
Publica su primer libro “La inquietud del rosal” en 1916 en Buenos Aires. En 1928 publica “El dulce daño”. Conoció a Lorca, a Quiroga y a Mistral, y con “Ocre” (1925) se afianza como una gran poeta de su época.
Storni decide entregarse al mar y abandonar su vida física, después de severas depresiones ante su enfermedad. Se lanzó al malecón en la ciudad del Mar del Plata, aunque hay una versión romántica de que ella se internó lentamente en la playa al mar, pero surge principalmente de la canción “Alfonsina y el mar”.
“Alfonsina consideraba que el suicidio era una elección concedida por el libre albedrío y así lo había expresado en un poema dedicado a su amigo y amante, el escritor Horacio Quiroga, que también se había suicidado”, afirma Wikipedia.
El día que decidió acabar con su vida, dejó un poema, que le compartimos aquí como el poema de la semana, así como una carta para su hijo que dice “Suéñame, que me hace falta…”
Su historia es fascinante y su poesía es indudablemente de una honestidad y fuerza pocas veces vista. Le dejamos un poema, pero puede leer más aquí.
Voy a Dormir
Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides… Gracias… Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.
También le compartimos esta famosa canción que habla de la poeta argentina y su amargura al final de sus días.
Alfonsina fue alumna de Zenón Ramírez quien contó a su hijo, Ariel Ramírez, pianista, la historia de la poeta. Ariel quiso incluir una canción sobre ella en su álbum “Mujeres Argentinas”, cantado por Mercedes Sosa. Alfonsina, la noche que murió, salió del hotel dejando un poema y una carta para su hijo Alejandro. Ese último poema fue publicado al día siguiente, y es el que usó Felix Luna, autor de la letra para la canción de Ariel, para escribir una bella despedida.
Esta versión, la más conocida, la canta Mercedes Sosa:






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