- Dialéc-TICA: Confronte, debata, analice las tesis y antítesis sobre lo que sucede en nuestros tiempos. ¿Se usa el nombre de Dios en vano en la política, así como sucede con otros mandamientos cristianos?
➡ Ayer leía que un ciudadano chavista denunció ante la Conferencia Episcopal a un cura de Curridabat porque en una misa de Semana Santa pidió porque el gobierno que viene no tenga “un plan malo” y que “desbarate los planes maléficos del narcotráfico”. Al chavista, de repente, lo indignó la libertad de expresión en el ejercicio de la oración cristiana contra los posibles males en una sociedad, en la política y en el crimen. ¿Por qué les molesta tanto la libertad de expresión y de prensa? La historia nos dice que molesta mucho a los que tienen afanes autoritarios y dictatoriales.

➡ El asunto es que estas acciones representan una doble moral enorme, porque entonces resulta -como ha sucedido en la dictadura nicaragüense- que la religión nos gusta cuando habla bien de nosotros, pero si deja en duda lo que hacemos, entonces de repente ya no deben tener ni siquiera libertad de expresión, la antesala de cerrar iglesias y expulsar obispos o curas. El fanático chavista ha consumido bien esa enseñanza, como se ve en sus manifestaciones.
➡ El asunto de fondo es que tantas veces sale a relucir la religión en la política, en los últimos tiempos, que regularmente e incluso de manera descarada, vemos cómo se usa el nombre de Dios en vano, no importa si usted es creyente o no. El segundo mandamiento de la ley de Dios, según los católicos (y cristianos) es vilipendiado diariamente en Costa Rica y el mundo. Pero no solamente ese mandamiento, casi todos los demás. Veamos.
➡ Líderes políticos que se dicen “cristianos” y creyentes, como Donald Trump, Rodrigo Chaves, Fabricio Alvarado o Jair Bolsonaro -por mencionar cuatro ejemplos-, repiten a mansalva frases como “que Dios lo bendiga”, “Dios bendice a los creyentes” y cosas como “Israel es el pueblo de Dios” o “Dios está con nosotros”. Toman una biblia y la levantan en alto, como lo hacía Hitler con su mano. Hacen oraciones públicas -como las de Trump- para atraer creyentes ingenuos y andan repitiendo “amén” en todo lado. Ejemplos hemos visto muchos.

➡ Y no importaría tanto que lo hicieran, si no es porque son las iglesias y cultos, que se dicen cristianos, los que de manera más arbitraria defienden a esos líderes políticos. Ya hemos visto lo que sucede en Costa Rica con fanáticos que defienden a Fabricio Alvarado o Rodrigo Chaves porque se dicen mesías, profetas o mensajeros de Dios (con esas u otras palabras), falsamente. Ya hemos visto cómo pastores se reúnen para hacer campaña política a favor de uno y otro candidato, como pasó con un grupo a favor de Laura Fernández en la pasada campaña.
➡ Porque andan con Dios en la boca, pero sus actos -como también hemos visto claramente- no tienen nada de cristianos y abusan de los demás mandamientos cristianos: abusos sexuales (el sexto: actos impuros), abusos de poder, insultos, desear el mal, afectar y perseguir adversarios (el décimo: codiciar los bienes ajenos), burlarse de la muerte de otros seres humanos (como Chaves con el genocidio israelí contra palestinos), políticos que aman más al dinero que a Dios y que odian más de lo que aman (primer mandamiento), que mienten y mienten una y otra vez (el octavo: no darás falso testimonio -mentiras-, como Pilar Cisneros y Rodrigo Chaves cada semana), el adulterio, la lujuria y aquello de “no desearás la mujer de tu prójimo” (infidelidad como la de Chaves).
➡ Y ni hablar de los pecados capitales, sobre todo esos que rodean a políticos, empresarios y personas que usan la política y la religión para fines espurios, como la lujuria, la avaricia, la ira y la soberbia que vemos tan seguido en gobernantes como Trump o Chaves. Y para qué seguir, el punto está más que claro.

➡ Los liberales políticos hemos defendido desde siglos atrás que la religión no debería de inmiscuirse en la política, porque siempre, sin fallar, genera grandes problemas que llevan a conflictos sociales e incluso la guerra. Las religiones son culpables de una gran cantidad de guerras en la historia de la humanidad, aunque no nos guste aceptarlo, como las que persiguieron las monarquías imperialistas durante siglos, como las que hace Trump (y otros gobernantes de EEUU) en otros países y culturas usando el nombre del Dios cristiano, como el terrorismo del fundamentalismo musulmán, como el genocidio del estado sionista de Israel contra el pueblo palestino, como la agresión durante siglos de España y Gran Bretaña contra los nativos americanos, por citar unos ejemplos, pero hay muchísimos más.
➡ El asunto es que si realmente siguieran los preceptos cristianos y bíblicos, las religiones no debería meterse en política y los políticos no deberían usar las religiones o la palabra de Dios en la política. Y eso es así porque, como hemos visto en la historia antigua, pero también en la reciente, la política lleva a los falsos profetas y quienes se dicen cristianos a irrespetar los mandamientos, a caer en los pecados capitales (lujuria, avaricia, soberbia, ira, gula, pereza y envidia), pero también a faltar al amor básico del cristianismo, y a las enseñanzas de Jesús y otros líderes del cristianismo. La falsedad, la doble moral y la hipocresía terminan imperando, y eso afecta a toda la sociedad.
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