El contrabando no da tregua en Costa Rica, ni en su frontera con Panamá ni en la frontera con Nicaragua, desde donde ingresan mercancías diariamente y los decomisos son apenas simbólicos en relación con el estimado de ingresos. Cae uno, entran diez o más.
En menos de tres semanas, la Fuerza Pública y la Policía de Control Fiscal reportaron al menos ocho decomisos de mercadería contrabandeada en distintos puntos del país, desde licor y cigarrillos hasta carne de pollo, repuestos y productos de higiene personal.
El patrón no es casual: autoridades y gremios coinciden en que el contrabando en Costa Rica ya mueve más dinero que el narcotráfico y le cuesta al Estado miles de millones de colones al año.
Un negociazo de más de $2.000 millones al año
Según estimaciones del Observatorio de Comercio Ilícito de la Cámara de Comercio de Costa Rica, el contrabando mueve en el país al menos ₡1 billón anuales —unos $2.000 millones—, equivalente al 2,6% del producto interno bruto.
De ese total, entre un 30% y un 40% ingresaría desde Nicaragua (hasta $800 millones), mientras que alrededor de la mitad llegaría por la frontera con Panamá, de acuerdo con Ricardo Carvajal Huertas, director ejecutivo de ese observatorio. El propio ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, afirmó a finales de junio que entre un 40% y un 50% del licor que se consume en el país sería de contrabando.
Además de Hacienda, las pérdidas también son para la Cervecería Costa Rica, Fanal y productores nacionales, que venden menos por sus precios más elevados al consumidor, mientras cervezas importadas en algunos casos valen hasta la mitad de precio. Además, también, los importadores que actúan en regla pagando impuestos de ingreso.
Hacienda se queda inútil
El impacto fiscal ya tiene cifras oficiales. El viceministro de Ingresos, Víctor Carvajal, confirmó a La Nación que, con base en los decomisos registrados, Hacienda dejó de percibir más de ¢6.000 millones entre 2021 y 2025 solo por el impuesto específico a los cigarrillos, un cálculo que además excluye toda la mercancía que logró ingresar y venderse sin ser detectada.
En ese mismo período, las autoridades decomisaron más de 226 millones de cigarrillos y habanos, y más de siete millones de unidades de bebidas alcohólicas; solo en lo que va de 2026, con corte al 23 de junio, ya se habían incautado 10,2 millones de cigarrillos y 1,4 millones de unidades de licor.
“Tenemos un ingreso de contrabando sumamente alto (…) incluso decomisando más de cinco mil o seis mil unidades de licor al día es poco”, admitió Carvajal.
Los decomisos de cigarrillos habían venido a la baja desde 2021 (82,7 millones de unidades) hasta 2024 (17 millones), pero en 2025 la cifra volvió a subir a 30,8 millones. Con el licor ocurre algo similar: de 877.765 unidades decomisadas en 2022 se pasó a 1,3 millones en 2024, aunque en 2025 la cifra bajó levemente a 1,1 millones. Pero eso es solamente el decomiso.
Una tendencia al alza
Para la Fiscalía Adjunta de Delitos Económicos, el fenómeno ya no es un problema menor: solo en 2026 se han abierto 20 expedientes nuevos y hay 73 investigaciones activas, mientras que el Poder Judicial reportaba, a marzo de 2026, un total de 293 expedientes en trámite por contrabando y defraudación aduanera en todo el país.
Sin embargo, después de 4 años del Gobierno Chaves Robles no existen soluciones estratégicas ni nacionales más que hacer decomisos esporádicos. La actividad del contrabando, a la par del narcotráfico, ha venido en crecimiento en los últimos años, posterior a la pandemia y el crecimiento de una economía informal que, dicen los especialistas, subyace también a la actividad del lavado de capitales.
Ocho decomisos en tres semanas
Los operativos más recientes ilustran la magnitud del problema en las dos fronteras del país.
El 24 de junio, en el distrito de Pittier, cantón de Coto Brus (frontera sur), la Fuerza Pública decomisó 1.792 unidades de licor que un conductor admitió haber comprado en Panamá sin comprobantes, con un valor superior a los dos millones de colones.
Tres días después, el 27 de junio, en Sabanillas de Limoncito, también en Coto Brus, un operativo conjunto con el Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) incautó 1.600 kilogramos de carne de pollo transportada en cajas con la leyenda “caja panameña”, sin registros sanitarios ni trazabilidad, valorada en más de cinco millones de colones; el caso quedó en manos de la Fiscalía de Flagrancia de Corredores.
Por esos mismos días, en el puesto de Kilómetro 35 de Golfito (Zona Sur), la Policía de Fronteras decomisó 2.273 unidades de licor a un conductor de apellido Rosales, quien ya acumulaba ocho decomisos similares en los últimos cuatro años, y en un operativo distinto en ese mismo puesto se incautó un cargamento de repuestos, motores y autopartes procedentes de Panamá sin ninguna documentación.
El contrabando no da tregua: ocho decomisos en tres semanas
Línea de tiempo de los operativos más recientes de la Fuerza Pública y la Policía de Control Fiscal en las fronteras norte y sur del país.
Desde la zona sur hasta la frontera norte
En Quepos, sobre la Ruta Nacional 34 (Costanera Sur), oficiales detuvieron una buseta que transportaba 2.712 unidades de licor y 60 litros adicionales de bebidas alcohólicas sin facturas. En Esparza, un operativo coordinado tras una alerta de trasbordo de mercadería entre un tráiler y un camión permitió decomisar 8.610 unidades de licor sin documentación de respaldo.
Y en la frontera norte, en el sector de Pavas, distrito de Delicias de Upala, oficiales del Grupo de Apoyo Operacional interceptaron a un conductor nicaragüense que había ingresado por un punto no habilitado, con un cargamento de 3.550 desodorantes, 80 unidades de champú, 360 envases de lociones y cosméticos y varios medicamentos, valorado en más de 12 millones de colones; la mercadería fue trasladada a la bodega de la Dirección General de Aduanas en Peñas Blancas, La Cruz.
Sin embargo, en cantones fronterizos los decomisos son más frecuentes, lo que nos habla de que ahora se extiende por amplias zonas del país, además de que se presupone ingreso también por mar.
El caso más reciente: dos operativos en un solo día
El decomiso más reciente ocurrió el jueves 10 de julio en Naranjo de Alajuela, donde la Fuerza Pública, en coordinación con la Policía de Control Fiscal y la Policía Municipal, incautó un total de 2.130 unidades de licor en dos intervenciones distintas realizadas en el sector de Tres Marías: primero 1.136 unidades transportadas en un camión y, horas más tarde, 994 unidades adicionales en un vehículo tipo pick-up, ninguna de las dos con documentación que acreditara su procedencia legal.
*Con asistencia de Claude para infografía con línea de tiempo y con base en información de comunicados del MSP, así como consulta de medios.





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