Con los últimos casos de denuncias por contaminación surge la gran pregunta si es potable el agua en Costa Rica, sobre todo porque se ciernes serias dudas por el trabajo de Acueductos y Alcantarillados en el resguardo de la potabilidad del agua y en su capacidad de reacción y corrección cuando surgen contaminantes en el agua que afectan la salud de la población.
El caso más reciente y claro sucedió concretamente en el sector noreste de San José, en los cantones de Tibás, Moravia, Goicoechea y una parte de Montes de Oca, cuando a pesar de los reportes de las personas el AyA reaccionó lentamente y fue mucho tiempo después que, gracias a la intervención de la Universidad de Costa Rica, que se pudo identificar el contaminante y su daño a la salud humana. Una situación similar no solucionada se detectó también en Turrialba.
Pero la situación es una bomba de tiempo, afirman expertos sobre el tema, porque la institución hoy no puede garantizar la potabilidad del agua, además de otros problemas que indicamos a continuación.

“Viendo cómo trabajan las asadas, en realidad trabajan con las uñas, algunas tomas son muy vulnerables, se pueden contaminar en cualquier momento, el tratamiento mismo que dan al agua no necesariamente cumple con toda la normativa; algunas asadas pues sí trabajan bien… pero hay muchas muy chiquitas”, comentó Saúl Trejos Bastos en el programa “Noche sin tregua” de Claudio Alpízar ayer domingo.
Trejos Bastos dio el ejemplo de la asada de Tucurrique, donde él pudo ver cómo el agua era simplemente recogida de una naciente hacia un tanque, sin ningún tratamiento, y así repartida en la población. “Y ahí es donde usted ve que de repente toda la comunidad con problemas estomacales”, agregó Trejos, quien es ingeniero y ex funcionario del AyA.
“Por dicha son pequeñas comunidades, pero no hay un adecuado control de la potabilidad de esas aguas”, alertó el especialista.
Sin embargo, la cobertura del agua es muy amplia y mayoritariamente potable en Costa Rica, pero se empieza a abrir focos que de manera creciente alertan sobre la deficiencia de las asadas, de las empresas regionales y de AyA.
El ingeniero Rolando Vega Beirut alertó además de que la contaminación del agua de consumo se está dando por las aguas del alcantarillado que no tienen un adecuado tratamiento. Hace décadas estamos contaminando los acueductos de Barva y Colima, del norte de Heredia, alertaron los especialistas invitados por Alpízar Otoya.
Vega comparó la situación actual con la “campana de Gauss”, una imagen gráfica donde se ve apenas la cola de la ola, pero atrás viene toda la cresta. “Desde hace años se viene viendo un incremento en las aguas subterráneas de los pozos, qué significa eso, contaminación orgánica, todas esas bacterias que se van muriendo van contaminando los acuíferos; entonces, hay que hacer alcantarillado sanitario prioritariamente donde están los acuíferos, y tampoco le estamos entrando a eso”, alertó Vega.
Vega también resaltó que el AyA no está alerta sobre lo que viene, primero porque no tiene el financiamiento para hacer frente a los problemas y lograr la prevención de la crisis inminente, pero además porque no se están gestionando integral y coherentemente los esfuerzos.
Recomendó al nuevo jerarca del AyA concentrar su atención en la ampliación de “el proyecto Orosi (…) el futuro de toda esta zona”. Había una pre aprobación del BCIE por $400 millones para ese proyecto que valdría en total $600 millones, pero el AyA faltó a una serie de condiciones o requisitos por aparentemente negligencia.
Más horrible es la situación del alcantarillado
Ambos especialistas fueron claro en el programa de Alpízar al mencionar que el alcantarillado es una bomba de tiempo para el país y un serio problema de salud pública que las autoridades políticas no están asumiendo hoy, aunque tendrá severas consecuencias mañana.
“Estamos muy atrasados en ese tema”, indicó sin pensarlo mucho Saúl Trejos.
Trejos resaltó la función del Instituto Costarricense de Electricidad y recalcó que esa institución ha sido responsable en la conservación de las aguas en Orosi, por ejemplo, para el consumo de la Gran Área Metropolitana (GAM). Sin embargo, esas aguas que bajan a la GAM terminan en las quebradas y ríos contaminándose y luego convirtiendo al río Tárcoles “en una gran cloaca abierta”, en palabras de Trejos, “que, como llueve tanto, la sufrimos en verano”, porque en invierno se limpia por la acción de las lluvias y las corrientes, “pero no debería ser”, recalcó el especialista.
Los entrevistados concordaron que el alcantarillado es un desastre y no se gestionan ni siquiera las cuestiones mínimas básicas. Recordaron la anécdota de que el AyA en realidad es “Acueductos con mayúscula, pero alcantarillados con minúscula, Aya”.
Rolando Vega, por su parte, recordó que hay un proyecto en la Asamblea Legislativa denominado “Ley de Gestión Integrada del Recurso Hídrico” que duerme el sueño de los justos después de cerca de 20 años sin aprobarse, a pesar de la urgencia.
El ingeniero Vega indica que la Ley de Aguas tiene más de 80 años y está totalmente desactualizada y no fue ideada para la realidad climática y urbana de la actualidad.
El programa completo:
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