Mediante una publicación en el diario oficial La Gaceta quedó establecido que las bandas nacionales son beneméritas de la cultura costarricense de manera oficial.
El pasado 16 de marzo de 2023 la Asamblea Legislativa de Costa Rica votó unánimemente para otorgarle el Benemeritazgo de la Música y la Cultura Costarricense a la Dirección General de Bandas y las 7 bandas de conciertos que tiene el país.
La Ley 23.288 otorga a esta institución musical del país el máximo mérito para una institución cultural del país, gracias a su permanencia de 178 años desde su fundación.
El Ministerio de Cultura y Juventud afirma que también se trata de un reconocimiento a “generaciones de músicos costarricenses que entregaron su vida a la labor creadora, artística y musical, con lealtad, emotividad y coraje“.
Actualmente, la Dirección de Bandas cuenta con un total de 206 funcionarios que realizarán una serie de actividades y conciertos especiales para celebrar este histórico reconocimiento nacional en todas las provincias del país.
“Desde los primeros hombres que con sus instrumentos acompañaron a las tropas militares en cada provincia para dar los toques de ordenanza y fortalecer el ánimo de quienes iban a la guerra, las Bandas de Concierto han hecho patria al edificar con alegría la autoestima de niñas y niños que escuchan un concierto por primera vez, dentro de sus recintos escolares”, narra la historia de las bandas que compartió el MCJ, con base en la obra De las Fanfarrias a las salas de concierto. Música en Costa Rica (1840-1940), escrito por la Dra. María Clara Vargas Cullell.
Le compartimos el texto histórico basado en la obra citada y que el Ministerio de Cultura y Juventud no indica si es transcripción literal del libro.
Bandas nacionales son beneméritas de la cultura costarricense: su historia
Haciendo patria a través de la música. “Hacer cultura es hacer patria”, decía Joaquín García Monge y precisamente, las Bandas de Conciertos han hecho patria a través de la música, a lo largo de estos 178 años de trayectoria.
Desde los primeros hombres que con sus instrumentos acompañaron a las tropas militares en cada provincia para dar los toques de ordenanza y fortalecer el ánimo de quienes iban a la guerra, las Bandas de Concierto han hecho patria al edificar con alegría la autoestima de niñas y niños que escuchan un concierto por primera vez, dentro de sus recintos escolares.

Lo han hecho, además, animando la memoria de las personas adultas mayores con música y fortaleciendo la esperanza de personas en condición de privación de libertad con sus conciertos de bien social. También, cuando la música evoluciona para captar el espíritu atento de las personas jóvenes, y cuando se lleva música de forma gratuita a todos los rincones del territorio nacional de manera continua e ininterrumpida.
Todo lo que musicalmente ha enseñado la Dirección de Bandas, una institución musical de 178 años, es que, pese a las adversidades históricas, el arte y la música son una necesidad imprescindible para el pueblo costarricense, y que la pluralidad de expresiones populares y académicas persiste en las Bandas de Conciertos mediante la asimilación artística, la perseverancia, el intercambio, la versatilidad y la riqueza de actores y actoras sociales que han hecho de esta una institución sólida y perdurable.
En su trayectoria, las Bandas de Conciertos han sido testigos de la construcción de la nación costarricense y como tal, han servido al país haciéndose presentes con música en los acontecimientos oficiales de Gobierno, en las celebraciones históricas más significativas al día de hoy.
Su longevidad la convierte en la institución musical más antigua del país; partícipe de hitos históricos en cada provincia: fundación de cantones, acompañamiento a las tropas militares, fiestas patronales, cívicas, religiosas y culturales, homenajes, festejos de los gobiernos locales, presidenciales y principalmente al servicio de las familias costarricenses ofreciendo conciertos de música académica y popular semana a semana.
Origen e historia de las Bandas de Concierto. Desde la Colonia iniciaron los primeros grupos musicales de origen militar: los músicos de las milicias que, armados con algunos instrumentos de viento y percusión: pífanos, clarines y tambores, tenían la función de agrupar a las tropas, acompañar los toques de ordenanza, marcar el ritmo de las marchas, dar ánimo y fortalecer el arrojo de las milicias durante los enfrentamientos.
En Costa Rica, estos pequeños ensambles militares, con falta de destreza musical iniciaron una paulatina evolución a partir de 1840 para convertirse en las actuales Bandas Nacionales o Bandas de Concierto.
En 1845 el Gobierno de la República invirtió presupuesto en educar musicalmente a sus ejecutantes y consolidar el desarrollo de la “Música marcial de Estado”. Fue el decreto LXIII firmado por el Gobierno de José María Alfaro, que oficializó la instauración de la Dirección General de Bandas perteneciente al Departamento de Guerra y Marina.
Desde la Independencia de España, Costa Rica no tenía Himno Nacional. Juan Rafael Mora Porras dio la orden a Manuel María Gutiérrez, primer director de la Dirección de Bandas para que escribiera el Himno Nacional de Costa Rica y fue así que el 11 de junio de 1852, la Banda Militar de San José, antecesora de la Banda de Conciertos de San José, interpretó por primera vez sus hermosas notas.

A partir de 1868, las bandas asumieron un doble papel: los eventos cívicos -homenajes y ceremonias de Estado-, así como la entretención cultural de la población para tocar en representaciones teatrales, recreos y retretas, las dianas alegres de música militar e invitar a la población a eventos de gobierno local y su participación en festejos.
En 1870, el entonces Presidente de la República, Tomás Guardia, preocupado por el desarrollo musical de las Bandas, dota de instrumentos y uniformes a los ensambles para fortalecer su papel cívico e imagen estatal, convirtiéndose estas en un hermoso espectáculo visual y sonoro. En 1885 los colores de la bandera pasaron a ser los colores de los uniformes de las Bandas, y en 1920 se publicó una nota en prensa que señalaba que las bandas conmovían –desde entonces-, favorablemente los sentimientos de la población.
De Bandas militares a Bandas civiles. Después de 1948, con la Abolición del Ejército en Costa Rica, las Bandas Militares se trasladaron al Ministerio de Seguridad Pública, dejaron su carácter militar y se les dio el nombre de Bandas Nacionales. En 1972, se dispuso realizar el traslado del cuerpo de bandas al entonces recién creado Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, y a partir del año 2009, por razones estratégicas relacionadas con imagen y publicidad de las mismas, se les denominó Bandas de Conciertos.
Su origen y desempeño marcial evolucionó a una naturaleza plenamente artística para continuar acompañando -ya no a un ejército costarricense-, sino a toda la población. Desde entonces las Bandas de Concierto siguen presentes en los acontecimientos más importantes del país, viajando a los lugares más recónditos de cada provincia, con conciertos de música académica y popular, con un amplio espectro de repertorios diseñados de acuerdo a las necesidades de las comunidades y brindando soporte moral a través de la música en los momentos de crisis.
En la actualidad, las siete Bandas de Concierto, gracias a su capacidad evolutiva y versátil, así como a su amor por sus provincias, realizan una serie de conciertos de bien social, educativos, especiales, regulares, entre otros.
Del año 2020 y hasta mediados del 2022, durante el contexto de pandemia por COVID-19, las Bandas de Concierto no detuvieron su labor musical. Semana a semana realizaron conciertos a través de sus redes sociales y plataformas virtuales para el disfrute de las familias habitantes del país. Asimismo, ofrecieron conciertos y producciones musicales especiales dirigidas y transmitidas en directo a instituciones y grupos de la población que lo requirieron a través de la virtualidad.
En enero de 2021 se otorgó a la Dirección de Bandas y las siete Bandas de Conciertos el Premio Nacional de Música Carlos Enrique Vargas 2020, en la categoría de Ejecución Musical, “por el rescate y la investigación del patrimonio inmaterial musical de los ritmos caribeños de nuestro país con la producción discográfica ‘Sonoridades del Caribe’, de la Banda de Conciertos de Limón y por la reinvención del trabajo en medios digitales con la producción del ‘Especial de Himnos Patrios’, donde participaron 182 músicos de las siete Bandas de Conciertos para conmemorar las fechas de la Independencia Patria, del 14 y 15 de septiembre, interpretando conjuntamente el Himno Nacional de Costa Rica, el Himno al 15 de septiembre y la Patriótica Costarricense”, detalló el jurado del premio.
En 2023 la Dirección de Bandas y las siete Bandas de Concierto de Costa Rica, recibieron el más alto reconocimiento histórico, fueron declaradas como instituciones Beneméritas de la Patria. En estos 178 años de trayectoria musical las Bandas de Concierto continúan fortaleciendo el ánimo de la población y celebrando la vida con música, hombro a hombro con sus comunidades.




Leave a Reply