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Literatura para no lectores: ¿Golpear o ser golpeado?

Literatura para no lectores: ¿Golpear o ser golpeado?
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Por Adrián J. Cárdenas. Hace algunos años vi en Youtube ¿o en Facebook? una serie de anime sobre boxeo: un joven Ippo Makunouchi (Hajime no Ippo) que era golpeado por unos compañeros de colegio, además, sufría de burlas, mofas, escarnios hasta la aparición de Takamura un joven boxeador de peso medio, quien lo rescató, y le enseñó a ser apasionado en la vida.

Los personajes de anime muchas veces tienen requisitos para ser héroes, o triunfadores, uno de estos puede ser la orfandad (Sant Seiya, Monkey di Luffy, Ippo, entre otros, incluso, se puede observar en Ranma1/2). La orfandad a veces es generada, porque los abuelos son los que educan a un nieto, o un padre o una madre perdió a su pareja de vida, o simplemente desapareció por amar más la revolución como es el caso de Luffy, Ippo ayuda a su madre a cuidar su negocio, se encuentra en momento personal para elegir profesión o estudio y se va por el boxeo.

La temática principal del anime es la búsqueda de la fuerza, los personajes que boxean sienten necesidad de demostrar su fuerza. El pensamiento rumiante del Ippo es ¿Soy o no soy fuerte? Este personaje lánguido comienza a entrenar primero para ser aceptado como discípulo de Takamura, quien en realidad no es entrenador, sino el maestro del propio Takamuna quien entrena al joven.

No es que fuera débil del todo, sino miedoso, tenía fuerza por ayudarle a su madre en el barco que el padre les dejó antes de morir. La serie llega a convertirse en una especie de metatexto —texto que explica la construcción de sí mismo de forma explícita—, cuando aparece un antiguo compañero del colegio de Ippo y este le informa que está haciendo una historieta de dibujos que trata de ¿Cómo un joven llega a ser campeón de Japón en boxeo? O sea, es la historia del propio Ippo.

 La serie fue traducida al castellano con el nombre de “Espíritu de lucha”, este título no solo caracteriza a los personajes de este texto, sino la cultura con la que los japoneses han tratado de educarnos durante las últimas décadas. Hay una pedagogía japonesa global, nos han impulsado psicológicamente durante los últimos años a no rendirnos.

El construir un futuro es una política económica insertada en América Latina gracias a los gringos, pero en otros países como Japón se aspira a ir a Francia, Alemania o Inglaterra. La mejor forma de educar para adquisición económica, consumista es bajo la política del progreso y el pensamiento futuro, mañana seré futbolista, músico, boxeador…  

La función emotiva apela al sentido de lógica de justicia. Ningún joven en un centro educativo debería ser atacado o señalado, a Ippo lo molestaban, le decían “lombriz”, que “olía a lombriz”, mofa relacionada con el negocio familiar, pese a ser un buen hijo,  ayudar con la familia, aunque sufra golpizas, ese valor caracteriza el bien, socialmente hay una  discriminación por la práctica de los valores familiares, tradicionales, y una muestra de la falta de incomprensión por los jóvenes para entender a sus pares con circunstancias económicas diferentes.

Claro, el anime presenta una ideología capitalista. Incentiva la demostración de la fuerza mediante los golpes, el defenderse cuando uno es atacado, pero hay otros valores implícitos: protección de un hijo a su madre, el cuidar económicamente un hermano a su hermana, el respeto por los abuelos, el respeto al contrincante por su esfuerzo, el trabajar para alcanzar el triunfo; pero los disvalores de guardar resentimiento, el apoyo de los boxeadores que fueron golpeadores de indefensos.

Las imágenes visuales: la construcción de los dibujos ubican a esta obra artística en las décadas de los 80 y 90, más con la musicalización de fondo, rock. El rock se acopla a la imagen para activar el momento de acción, construido por una serie de golpes con las técnicas y el lenguaje apropiado para el desarrollo del deporte boxeo.

La lección que nos deja este anime,  se debe dejar ser golpeado para luego dar una lluvia de golpes fuertes contra el hígado, dar un rompe corazones o en la cien, y con esto decirle a las dificultades —venimos a triunfar— lo cual cae dentro del pensamiento occidental del nunca rendirnos.

 Existe implícitamente, una licencia legal en política laboral para que el empleado se vea obligado a ser explotado, pero si vemos el tópico del tempus fugit —la vida es corta—, notamos la justificación de Ippo para vivir como boxeador y no elegir otro tipo de profesión u oficio al terminar sus estudios antes de la universidad.

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