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La elección está abierta – Voz Propia

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Por Omar Jiménez Camareno*. Si pensáramos que la elección del próximo gobierno del país (Presidencia y diputaciones), es una plaza vacante que va a ser nombrada por las y los costarricenses en febrero del 2026, mi conclusión, después de la convención interna de Liberación Nacional, es que la elección está abierta, que hay un vacío y que ningún partido político, por sí mismo tiene capacidad para llenar en este momento.

¿Liberación es hoy más pequeños que hace 4 años?

Al comparar los números de esta convención con los de hace cuatro años, 430.947 en el 2021, contra 143.000 en el 2025, nos encontramos una disminución de 287.947, lo cual representa una caída de 66.8% en relación con la convención anterior. Votó en la convención del PLN apenas un 4%, aproximadamente, del padrón electoral. Pero estos datos debemos analizarlos en su contexto.

La más reciente encuesta del CIEP nos dice que, el 87% de la población asegura no tener afinidad con ningún partido político. Entonces tenemos que concluir que, si bien hoy el partido Liberación Nacional es más pequeño que hace cuatro años, lo cierto es que todos los partidos políticos, incluído el aún desconocido “partido del Presidente”, son muy pequeños y ninguno logra un apoyo claro.

Ante los resultados de las diferentes encuestas, incluida la del CIEP que muestra un apoyo al Presidente de un 53%, algunas personas piensan que ese apoyo en las elecciones del 2026 se va a trasladar automáticamente al llamado “partido del Presidente” y a las personas que ocupen las candidaturas a la presidencia y a las diputaciones de ese partido, sin embargo, al día de hoy, no es esto lo que reflejan las encuestas .

Después de la salida de Batalla, Laura Fernández, una de las probables candidatas “jaguares” aparece, en la encuesta del CIEP, con una intención de voto de apenas un 2% y, en otras encuestas, cuando se pregunta por la intención de votos por partidos políticos, el “partido del Presidente” recibe un apoyo, a lo sumo, de un 15%.

Por otra parte, en ningún proceso electoral la votación en las convenciones internas de un partido político ha sido parámetro para medir el resultado electoral posterior.

En el 2014, Luis Guillermo Solís gana las elecciones después de una convención del PAC en la que votaron menos de 35.000 personas, frente a Johnny Araya electo en una convención del PLN en la que votaron casi 500.000 personas; en el 2018 Carlos Alvarado gana las elecciones, después de una convención del PAC con una votación con menos de 40.000 votos y Antonio Álvarez queda en tercer lugar, a pesar de haber sido electo en una convención en la que votaron más de 430.000 personas.

Indudablemente Liberación Nacional es hoy más pequeño que hace ocho años y que hace cuatro años, pero también es cierto que, Álvaro Ramos tiene, potencialmente, menos rechazo que Johnny Araya, Antonio Álvarez y José María Figueres.

La gente no vota por partidos políticos

Las tres últimas elecciones han demostrado que la mayoría no ha votado por partidos políticos, sino por personas, o quizás incluso ha votado más en contra de…, que a favor de…

En las elecciones del 2014 Liberación Nacional era, aún, el partido político con más apoyo, aunque ya empezaba a experimentar un fuerte rechazo, sin embargo Luis Guillermo Solís, quién dos meses antes de las elecciones tenía apenas un 4% de intención de voto, queda en primer lugar en la ronda inicial y Johnny Araya, candidato del PLN, se retira en segunda ronda.

Es claro que en la elección del 2014, Luis Guillermo Solís obtiene una votación muchísimo más alta que la fuerza electoral que para entonces representaba el PAC. También podemos concluir que la mayoría votó en contra de Johnny Araya.

En la elección del 2018 el PAC con Carlos Alvarado, vuelve a ganar las elecciones en segunda ronda, a pesar de que también a dos meses de las elecciones tenía menos del 5% de intención de voto, en tanto António Álvarez, a pesar de que Liberación seguía siendo el partido con mayor piso electoral, ni siquiera llegó a segunda ronda.

Vemos entonces, que el PAC sin ser en ningún momento el partido político con más apoyo, ganó dos elecciones seguidas.

En el 2022, José María Figueres, a pesar de ser el político con el mayor rechazo, logra en primera ronda incrementar la votación para Liberación Nacional en más de cien mil votos, respecto de la que había obtenido Antonio Álvarez cuatro años antes y alcanza en primer lugar. En la segunda ronda el rechazo a Figueres provoca que Rodrigo Chaves termine siendo electo Presidente.

La gente no vota por los partidos políticos, vota por la persona candidata, pero eso mismo podría hacernos pensar que la gente tampoco necesariamente vota contra los partidos políticos y, que a pesar de rechazar a determinado partido político, podría terminar votando por la candidatura que ese partido político le presente.

Liberación es claramente en la actualidad el partido político con el mayor rechazo y es mucho más pequeño que en las elecciones anteriores, pero, su candidato para las próximas elecciones, igual que Luis Guillermo en el 2014, que Carlos Alvarado en el 2018 y que Chaves en el 2022, podría terminar obteniendo más apoyo que el partido que lo postula.

Tendencias

A diez meses de las elecciones, es absolutamente prematuro hacer cualquier predicción, en mi criterio las únicas tendencias que podemos observar hoy son:

1- El apoyo a Chaves sigue siendo mayoritario, pero ese apoyo, hasta ahora, el chavismo no ha sido capaz de movilizarlo, ni se manifiesta, en este momento, como un apoyo claro a favor de lo que se ha llamado “el partido del Presidente” y no pareciera que pueda trasladarse automáticamente a la candidatura presidencial de ese partido.

2- El “grupo duro” de chavistas que van a votar por el “partido del Presidente”, independientemente de cuál sea finalmente ese partido y de quién sea la persona que ocupe la candidatura presidencial, ronda aproximadamente un 17%, lo cual es insuficiente para que ganen en primera ronda y tampoco alcanza para que obtengan una amplia mayoría en el Congreso.

3- El grupo conservador populista que apoya al Presidente, es probable que se disperse votando por varias de las opciones electorales conservadoras:
-“El partido del Presidente”
-Nueva República
-La Unidad
-Unidos Podemos
-Progreso Social Democrático

Pero, si existe el riesgo de que ese sector conservador elija una amplia mayoría de diputaciones que podría unirse en el Congreso alrededor de una agenda conservadora y regresista.

4- Hay un porcentaje importante de la población que manifiesta su rechazo a un segundo gobierno chavista que podría aglutinarse en apoyo a una opción democrática y progresista.

Esa opción todavía no está presente, considero que de no consolidarse, ese electorado, a pesar de su rechazo a Liberación Nacional, podría terminar votando por Álvaro Ramos.

Conclusiones

En conclusión: El espacio para una opción democrática y progresista que aglutine al electorado preocupado por el futuro de nuestra democracia, es, hoy, una silla vacía y se abren muchas posibilidades para ocuparla.

No creo que ese espacio vacío lo pueda llenar ningún partido político solo:

El Frente Amplio, por si solo, si bien puede atraer a parte de ese electorado, tiene un techo muy bajo y no tiene vocación de gobierno.

El PAC, como tal, enfrenta el rechazo de la gran mayoría del electorado y, si bien una candidatura a la presidencia que pueda lograr más apoyo que el propio PAC, podría permitirles volver a elegir alguna o algunas diputaciones, no pareciera que tengan, por si mismos la posibilidad de llegar, no de lejos a una segunda ronda, ni a alcanzar una fracción parlamentaria suficiente para evitar el avance de la agenda conservadora.

Ese espacio vacío podríamos llenarlo, si tenemos la capacidad de unir a los sectores democráticos y progresistas alrededor de una coalición, con una propuesta programática clara y una candidatura que genere entusiasmo y que, sea capaz de evitar la dispersión del voto de las personas que están demandando la unión de los sectores democráticos para evitar un régimen totalitario que se consolide en los próximos cuatro años.

Mi lectura es que, de no conformarse esa opción electoral capaz de unir el voto democrático y progresista, es muy probable que, el espejismo de que la candidatura de Álvaro Ramos es una candidatura progresista, termine llevando a un importante contingente de esos votos al PLN y que de nuevo, el rechazo a Liberación termine provocando que el chavismo gane las elecciones en segunda ronda, está vez con un congreso en el que las fuerzas conservadoras podrían alcanzar amplia mayoría y unirse con el chavismo para imponer su agenda.

Este artículo de opinión representa solamente el criterio y pensamiento de quien lo firma. El autor asume cualquier responsabilidad social o legal de lo expresado. Culturacr.net no se hace responsable por consecuencias generadas a partir de esta opinión. Si desea publicar en este medio, contáctenos según estos datos.

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