Una nueva lectura y una nueva estrategia ante la deriva dictatorial que enfrenta el país, un nuevo enfoque, pero sobre todo despojarnos de viejas amarras, es lo que requiere hoy salvar la democracia. Eso intuyo y eso pienso, aunque parezca presuntuoso. Usted valore.
El estudio más reciente del CIEP no cambia ni un ápice el gran problema de la deriva dictatorial que lleva el país, peor aún, confirma que, después de 4 años, no importa qué digamos o qué suceda, el porcentaje de gente dispuesta a respaldar al chavismo es la misma desde el año 2022: al menos 6 de cada 10 costarricenses lo apoyan hoy.
Y entonces los demócratas se preguntan, ¿pero qué pasa, por qué tanta ignorancia o por qué se empotró tanto el chavismo en la sociedad costarricense?
Lectura de la realidad y encuestas
El problema es, quizás, la lectura de fondo que estamos haciendo del asunto, porque la lectura correcta quizás no nos agrada mucho. Y ese es el meollo, toca intereses y egos.
Y ojo que ya hemos realizado muchas lecturas del problema, esta no es tan distinta de otras que he planteado en el pasado o que han planteado otros más inteligentes y dilectos que este servidor.
Algunos dicen que el instrumento de la encuesta, como mecanismo para recopilar la verdad, parece no estar funcionando en los últimos tiempos. Considero que, en realidad, la raíz del asunto está en la formulación de preguntas y la reiterada fórmula básica de las preguntas sobre imagen y preferencias políticas. No obstante, el CIEP nos ha dado información muy valiosa, porque más que una encuesta, es un estudio serio y profesional.
Lo primero visible es que está muy claro que el chavismo logró insertar un chip, simbólicamente hablando, en una parte de la población costarricense.
Un chip inamovible
Un chip aparentemente inamovible y diáfanamente fundamentalista que ve la política del espectáculo como la mejor forma de hacer política, como si se tratara de un partido de fútbol desde la gradería de sol o el último reality show de Teletica Formatos.
Más importante aún: un chip que desdeña el hacer las cosas bien, la decencia, la democracia y los mismos valores humanos, con tal de “luchar” contra esa élite que el pueblo ve como lejana y conforma los partidos tradicionales, los magistrados y demás que manejan al Poder Judicial, la Contraloría y demás instituciones. Esos “ticos con corona” que Chaves les metió en el disco duro a un puñado de personas, aunque no sea así.
Así las cosas, para ese grupo social cualquier medio justifica el fin de tomar esas instituciones que, según ellos, están “llenas de corrupción y no trabajan para el pueblo”. Incluso valen el odio, la violencia, destruir la democracia o dividir a las familias costarricenses.
Es el chip de la disconformidad con lo hecho hasta hoy, aunque sea bueno, y no importa si se mantiene igual, sin mejora, o empeora, lo que importa es sacar a ese grupo que Rodrigo Chaves y su gente lograron construir en su imaginario; con ayuda de muchísimos troles y mentiras a través de redes sociales, porque sea como sea, les dijeron lo que querían escuchar, el desenlace del reality show que deseaban, por el que votaron haciendo llamadas o apoyando en redes sociales.
Por esa razón, es difícil que ese 60% de ticos quiera hoy cambiar la situación, aunque le digan y demuestren que el asunto es peor con la nueva élite de ticos con corona y las nuevas redes de cuido, así como la amenaza dictatorial. No confían en el PLN, el PAC o el Frente Amplio, no confían en “los mismos de siempre”.
Un líder emergente y adiós a los partidos viejos
Por eso también sería razonable esperar que solamente un nuevo líder emergente pueda cambiar las cosas y logre persuadir a ese grupo fijo de apoyo al chavismo.
Ya los partidos no importan y no tienen capital político, como lo demuestra el CIEP nuevamente: al menos 7 de cada 10 costarricenses no simpatizan con algún partido. Es más: solo Pueblo Soberano -la casa actual del chavismo- llega a un 21% de preferencias y entre todos los demás apenas suman un 8% (PLN, FA y PUSC).
La ignorancia política es muy grande
Lo segundo que debemos reconocer es que la ignorancia política de algunos costarricenses era más grande de lo que creíamos y eso lo demuestra el estudio que acaba de publicar el CIEP de la UCR.
Esa ignorancia no se da por las preferencias a favor del chavismo, sino por las respuestas que las personas dan con respecto a ciertos temas que, incluso, les perjudican a ellas con tal de apoyar un grupo político, como si se tratara de fanáticos de un partido de fútbol o de una secta fundamentalista totalmente ciega y sorda.
Según el análisis de los datos, cerca de un 35% de la población que respalda al chavismo considera que el gobierno mejoraría si hubiera reelección continua o incluso si lograra aprobar la altamente perjudicial minería a cielo abierto. Pero incluso entre quienes NO respaldan al Gobierno, hay un porcentaje de gente que apoyaría eso mismo.
Se trata de gente que no entendió la pregunta, que está fanatizada al extremo o que incluso es consciente y de todas formas apoya algo tan negativo para la democracia y para la sociedad.
Pero eso no es nada, resulta que cerca de un 20% de los ticos consideran una mejora para el Gobierno no acatar las resoluciones de la Sala Constitucional, poner impuestos a la canasta básica, rebajar el presupuesto a las universidades e incluso no importa que haya casos de corrupción con funcionarios del Gobierno.
Es decir, finalmente el fanatismo chavista está confirmándole al país que está dispuesto a perdonar la corrupción, los impuestos y seguir la ruta de la dictadura, sin pudor alguno. ¿Qué hay detrás de ese fanatismo? Ignorancia política, esa gente no conoce su historia, no conoce de valores democráticos y cívicos, ni siquiera de normas de convivencia civilizadas, como la paz y el respeto.
Pero más allá del fanatismo, hay un grupo que respalda a la continuidad pero no está de acuerdo con esas propuestas. Aquí el punto es entender que la educación política es la única salida, la única estrategia contra ese desconocimiento que resulta evidente en el estudio del CIEP y ya reconocíamos en los resultados electorales.
El CIEP reconfirma que son personas con apenas primaria y de zonas rurales las que más apoyan al chavismo.
Una nueva estrategia para salvar la democracia
Finalmente, el reconocer que hay personas que responden sobre temas que ignoran y les perjudican, como cargar del IVA a la canasta básica, la corrupción, la minería a cielo abierto o desobedecer la ley que da orden, implica necesariamente repensar las estrategias políticas para salvar la democracia.
Brasil enfrentó en el 2022 un proceso similar contra el populismo autoritario y evangelista de Jair Bolsonaro, en el que “Lula” da Silva ganó con estrategias novedosas, como reconocer las particularidades país, identificar los predictores y aceptar la polarización dada.
Desde ahí la estrategia empezó con construir alianzas fuertes, no solamente entre partidos, sino con grupos de la sociedad, “demócratas de todos los orígenes y matices“.
Pero lo más valioso y efectivo fue presentarle a los brasileños una poderosa campaña de imágenes duales, presentarle al electorado la realidad que no ha visto, que no ve o incluso que no quiere ver. Hacer que la gente se pregunte: “¿cómo llegamos a aquí?”
Eso es, precisamente, educar a las personas, confrontarlos a su verdadera realidad, no la de las redes sociales y sus mentiras, fake news y manipulación.
Sin duda, tenemos más estrategias en mente, como el estudio de la idiosincrasia costarricense para comprender mejor la emocionalidad del costarricense, fuera del machismo, del chabacanismo y la vulgaridad que caracterizan al chavismo. Usted también tendrá sus ideas, más adelante deberemos retomar este asunto…
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