Después de encerrarla en una bodega del restaurante mexicano, presuntamente Mauricio Batalla le pasó la lengua por la cara, le tocó los glúteos, la espalda y las piernas, aunque ella se opuso, lo empujó y se retiró del lugar.
Así relata la ofendida ante el Juzgado Penal del Segundo Circuito de San José -según consta en el expediente filtrado-, cómo presuntamente el exministro de Obras Públicas y Transportes, Mauricio Batalla, habría abusado sexualmente de ella. Batalla pretendía ser candidato presidencial para las próximas elecciones, pero ayer renunció a su actividad política, a saber que se daría a conocer el expediente de este caso.
Aunque no se elevó a juicio la denuncia de la mujer mayor de edad, por un arreglo que incluyó el pago de 3 millones de colones, quedó registrada la declaración que dio cuando interpuso la denuncia.
La mujer era ayudante de cocina en un restaurante mexicano de San Pedro, propiedad de la familia Batalla, donde tuvo que enfrentar, al menos en 3 oportunidades, el presunto acoso sexual de quien fuera director de Conavi y luego ministro del MOPT del Gobierno Chaves Robles.
Según declaró ella, Batalla le habría enviado al teléfono vía WhatsApp “un mensaje donde le dijo que ella era muy bonita, mensaje que la ofendida no le respondió y, a partir de eso, el acusado empezó a acercarse a la ofendida y, en reiteradas ocasiones le pidió a la ofendida que lo besara pero ella le dijo que no, intentaba besarla mientras ella se encontraba en la barra del bar y ella lo esquivaba; también le decía a la ofendida que ella estaba muy buena, que se perdieran, que estaba muy “rica”, entre otras”, según consta en el expediente judicial.
Batalla hubiera enfrentado tres delitos por presunto abuso sexual en su contra si la investigación que ya realizaban la Fiscalía y el OIJ se hubiera elevado a juicio.
Además, en una segunda oportunidad, la mujer relató que Batalla Otárola “la introdujo dentro de la bodega del local, misma que se ubicaba en la parte final del bar, frente a los baños y, en ese lugar, el acusado tomó con una de sus manos la cara de la ofendida y le pasó la lengua por el rostro a la vez que, con la otra mano, el acusado acarició los glúteos, las piernas y la espalda de la ofendida. De inmediato, la ofendida empujó con sus manos al acusado y salió de la bodega”, según se relata en el expediente.
Los presuntos hechos, supuestamente acaecidos entre enero y junio del año 2019, incluyeron en otra oportunidad otro toqueteo de glúteos sobre la ropa sin el consentimiento de la ofendida. Aparentemente, el presunto agresor abusó también del poder de ser el jefe para solicitar desplazamientos que le permitieron aislarse con la ofendida.
En alguna fecha del mes de julio, además, Batalla se habría presentado en el restaurante con insumos para el restaurante “y le pidió a la ofendida que lo acompañara al parqueo del Mall a traer otras cosas que estaban en el vehículo y, mientras caminaban hacia el carro, el acusado realizó actos sexuales de manera abusiva en contra de la ofendida pues con una de sus manos le tocó los glúteos a la ofendida, momento en el que la ofendida se volteó y le dio un manotazo en la espalda al acusado, a la vez que le dijo “cálmese””, agrega el expediente judicial que se dio a conocer ayer.
“Concluida la etapa de investigación fiscal, considera la suscrita que en el caso concreto existen suficientes elementos probatorios para considerar que el acusado MAURICIO BATALLA OTÁROLA, es con probabilidad autor responsable de los hechos que se le acusan”, se indica.
Aunque es normal que en estos delitos solamente se cuente con el testimonio de la ofendida, porque los actos se realizan en lugares ocultos, donde no hay testigos, en esta oportunidad oficiales del OIJ entrevistaron a varias compañeras de la ofendida -según consta en el expediente- “quienes fueron contestes en indicar que conocieron de la situación de acoso que sufría la ofendida por parte del acusado, no solo porque la ofendida les comentó la situación sino, ellas mismas en ocasiones lograron observarlo”.
También se afirma en el informe de la Fiscalía que una de las testigos agregó que también “fue víctima de abusos sexuales por parte del acusado”, según reza en el informe. El OIJ también entrevistó a la hermana de la ofendida, así como a su novio, quienes confirmaron que ella les había comentado lo que presuntamente sucedió.
“De la declaración de la propia víctima y la prueba que consta en autos, se desprende el
ánimo libidinoso del acusado y el fin sexual de su acción, descartando además la ocurrencia de una acción o movimiento involuntario o accidental, pues el acusado introdujo a la ofendida a la bodega donde le tocó con una de sus manos los glúteos, las piernas y espalda mientras le pasaba la lengua por la cara; en dos ocasiones más, el acusado le tocó las nalgas a la ofendida, acciones que implican claramente la voluntad del acusado, y por lo tanto connota una acción DOLOSA, evidenciando que esas acciones no son accidentales, por el contrario son voluntariamente realizadas por el acusado, y en detrimento de la libertad sexual de la ofendida, quien en todo momento demostró su negativa a permitir tales actos; así pues con todo lo anterior tenemos como configurada la acción del artículo 162 del Código Penal”, expresa el informe de la investigación realizada por la Fiscalía y el OIJ.
La fiscal auxiliar encargada de la Fiscalía solicitó ante los Tribunales de Justicia elevar a juicio el caso. Sin embargo, Mauricio Batalla llegó a un acuerdo con la ofendida, quien por un pago de 3 millones de colones por las ofensas decidió no continuar con el juicio.






Leave a Reply