Hoy analizamos casos tardíos y probables para la próxima contienda electoral en Costa Rica: Luz Mary Alpízar, Victoria Calzada, Luis Amador y Alvaro Ramos.
Continuamos con la segunda entrega de esta serie que analiza las pintas que nos ofrecen los y las aspirantes presidenciales, así como sus posibilidades de ganar las próximas elecciones nacional en febrero del próximo año. Al final del artículo le explicamos en detalle qué analizamos en estas entregas.
Si no la ha leído, las otras entregas le compartimos los enlace a continuación:
Luz Mary Alpízar
La candidata del partido Progreso Social Democrático -PPSD-, como algunos sabrán, es la mandamás del partido que se separó del gobierno, luego de servir de partido taxi para que Rodrigo Chaves lograra la presidencia de Costa Rica. Luego no quiso ceder el poder y manejó las estructuras para seguir dominando el partido, razón por la que la bancada oficialista al mando de Pilar Cisneros luego se separó.
Alpízar busca recuperar algo del voto chavista que todavía confunde esos colores con el candidato que ganó las elecciones anteriores, pero eso ya es improbable. Por eso entró en negociaciones con el exministro del MOPT, también peleado con Chaves, para hacerlo candidato, pero una supuesta diferencia por pago de cuotas económicas los separó, aunque parece más una discusión por cuotas de poder.
El PPSD hubiera tenido una oportunidad de revitalizar un sector del chavismo con la figura de Luis Amador Jiménez, quien se había ganado el cariño de algunos chavistas y quienes lo veían como el ungido de Chaves, pero no fue así. Alpízar llegó tardía y quedó como la última e inevitable opción para pelear por una diputación y mantener al partido con alguna posibilidad, pero ese logro se ve improbable.
Luz Mary Alpízar no tiene posibilidad alguna, no tiene carisma político y no presenta una propuesta política distintiva, sino que deja la impresión colectiva de ser la emperatriz de un partido político tureca, aunque suene feo. Esa afirmación, por supuesto, no quita que la actual diputada sea una mujer con un pensamiento político digno y democrático, quien tiende a apuntarse con causas correctas. Pero en lo personal no creo que logre ni una diputación para continuar su legado.
Ana Victoria Calzada
Sin conocer las cualidades de la señora Calzada, ex magistrada del Poder Judicial, puedo decir sin temor a equivocarme de que se trata de una candidatura tardía, casi extemporánea, que no parece ofrecer algo nuevo al panorama electoral.
Es una jurista demócrata, de larga trayectoria, pero como política no tiene antecedentes. Es una pensionada de lujo, sin arraigo partidario y sin ser conocida por el pueblo.
Su presencia en la contienda solo podría quitarle votos a Claudia Dobles, Alvaro Ramos o Ariel Robles, candidaturas demócratas y progresistas. Es un personaje no esperado y con posibilidades nulas que, en todo caso, podrían mejorar si cuenta con mucho capital para hacer una campaña publicitaria apabullante. No sería extraño que busque una diputación, por la que pelearía, pero no creo que por nada más.
Luis Amador Jiménez
El joven Amador tenía todo para ser el delfín de Rodrigo Chaves, pero chocó con la soberbia chavista y no quiso seguir siendo “yes men” del autócrata. Durante su paso por el gobierno, aunque no logró mayor cosa, se ganó el cariño de un sector del chavismo que, como sucedió también con Joselyn Chacón, luego lo olvidó y se le entregó a la finalista no tan deseada por Cisneros, Laura Fernández.
Amador ha querido seguir explotando ese apoyo que tiene el ser conocido y que la gente lo asocie con una cara presidenciable. Luego de fracasar en conversaciones para ser precandidato del PUSC, de intentar formar su propio partido político -no tenía idea de cuánto costaba- y de ser el candidato del PPSD de Luz Mary Alpízar, Amador cayó en las aguas de un partido que nació con la figura conservadora y cuestionada del doctor Wálter Muñoz y se convirtió en un partido tureca que solo busca llevar a Muñoz a una nueva diputación. Los saltos de Amador no generan buena imagen.
Amador Jiménez no sabe, quizás, que él está siendo el garfio o el puente para que Muñoz vuelva a la Asamblea Legislativa. El Partido Integración Nacional -PIN- es un partido personalista, ha existido solo en función de Muñoz, pero otros saltimbanquis se han aprovechado también. El PIN ha llevado a la Asamblea diputados de dudosa reputación y ha tenido bancadas legislativas divididas y lamentables. Si Amador se lanza como diputado tal vez logre su curul, pero tendrá que pelear con Muñoz ese puesto.
En todo caso, Amador no es un candidato que logre persuadir, que tenga carisma suficiente o una propuesta diferenciadora, como para tener posibilidad de alcanzar la segunda ronda. No tiene ya el relato y lo ha venido perdiendo con celeridad.
Es ese tipo de político que genera cariño, cuando agacha la cabeza, pero que no logra cautivar cuando la levanta. Sus videos y expresiones son muy falsas, teatralizadas, casi de muñeco de ventrílocuo; si desea lograr mejor resultados tiene que ser más natural y espontáneo, recuperar la humildad que alguna vez la gente percibió en él y hablar con la gente, no con la cámara. Es decir, buscando al interlocutor y hacerle preguntas, buscar interactuar con él.
¿Puede Amador en un debate tener mejor presencia que Ramos, Dobles, Fernández o Robles? No lo creo, pero sí podría asestar golpes al chavismo si prepara algunas sorpresas para los debates o el cierre de las elecciones. Mucho dependerá de su estrategia e ingenio para lograr esos diputados, pero hasta el momento no ha mostrado tener claridad en ese sentido. Mi proyección es que, con suerte, logrará una o dos diputaciones, pero no creo que más de eso.
Alvaro Ramos Chaves
Alvaro Ramos es un candidato fuera de serie, con una discapacidad que ha sacado lo peor de alguna población machista y vulgar -usualmente chavista- y surge como representante de un partido gastado, cuestionado, pero con la trayectoria de ser el históricamente más fuerte que ha tenido el país desde 1953.
Sin embargo, la política de hoy no pone atención mucho a los partidos, excepto cuando se trata de usarlos para desprestigiar a un candidato, como sucede en el caso de Ramos, quien pese a sus enormes méritos como persona y como profesional ha tenido y tiene que lidiar con el gran desprestigio del PLN. Yo también creo que Ramos en otro partido sin desgaste o con su propio partido hubiera logrado mejores réditos electorales, hoy estaría sembrado en los primeros lugares y sería el candidato a vencer. Pero él apostó por la estructura, la base electoral y el apoyo económico que pueda brindar esa agrupación.
Empezó dando pasos de gigante, incluso desde su salida del Gobierno -donde se enfrentó a Chaves por un aumento de salario en la CCSS que dirigía-, ganó la convención del PLN de manera sobrada y de eso nadie serio tiene duda, pero luego tuvo que enfrascarse en un proceso de “limpia” que le ha generado un gran desgaste y claro agotamiento.
A pesar de todo eso su techo no es tan bajo como se hubiera pensado. Básicamente tiene el mismo que Claudia Dobles de la Agenda Ciudadana o de Ariel Robles del Frente Amplio: cerca de 2 de cada 10 dicen que no votarían nunca por él.
Sus cualidades humanas y profesionales le hacen destacar, sin duda, pero habrá que ver si logra el carisma suficiente para adueñarse del relato y cautivar suficientes votos como para ser finalista de un eventual balotaje.
¿Qué posibilidades tiene? Las mismas que Ariel Robles, Laura Fernández o Claudia Dobles. Tiene una preferencia de voto, en este momento, similar a Dobles y Robles, pero inferior a Fernández, la candidata que parece ser la que se debe vencer para avanzar.
Mi proyección es austera por el momento: no ignoro sus capacidades y el afecto o simpatía que pueda generar en una buena parte de la población, y tampoco desdeño que su estrategia pueda ser muy efectivo, aunque por el momento está en pañales. Creo que puede crecer, pero tiene una fuerte oposición por el anti liberacionismo que, incluso, deberá enfrentar de las fuerzas políticas demócratas, que le podrían ser afines contra el chavismo en algún momento electoral.
También es preciso decir que puede ser el gran sacrificado de esta elección, porque mientras el chavismo con Laura Fernández sigue dirigiendo sus baterías a “los pericos” que protegen “la red de cuido” y que son parte de la “casta corructa” del entramado democrático de Costa Rica, otros aspirantes pueden emerger, principalmente entre los ciudadanos que rechazan al presidente Chaves y sus comportamientos cavernarios. Eso sucedería si él se enfrascar en una disputa cuerpo a cuerpo contra Fernández, a quien sin duda podrá vencer en debates o incluso en el debate públicos -el de los corillos electorales que se generan-.
¿Le afecta la falta de apoyo de políticos tradicionales del PLN? No lo creo. Personajes como Thompson y Rolando González en Alajuela -quienes afirman no apoyarlo- o como el ex alcalde San Ramón -ahora claramente chavista-, finalmente le hablan a la gente de la renovación que ha buscado hacer en el PLN, aunque se le sigue ligando al arismo. No obstante, la pregunta es simple: ¿qué apoyo le genera la base electoral del fanatismo liberacionista hoy? Ni para el arranque, como lo dejan claro las encuestas. Es decir, todo lo tendrá que lograr él, como candidato y como prospecto para ser un buen presidente de la República.
Mi intuición me dice que Ramos logrará posicionarse en los primeros 4 lugares y va a pelear muy fuerte para pasar a una segunda ronda. Y puede lograrlo, pero todo dependerá de que construya, desde ya, una imagen distinta más como candidato que como liberacionista.
De tardíos y probables: 3 candidaturas tardías -LM Alpízar, Luis Amador y Victoria Calzada- y una probable -Alvaro Ramos-. En la tercera entrega de esta serie exclusiva para suscriptores de Culturacr.net, analizaremos 3 candidaturas más: José Aguilar, Fernando Zamora, Douglas Caamaño y Juan Carlos Hidalgo.
¿Qué analizamos?
Se trata de un análisis de pros y contras, de carisma e imagen, de presencia y discurso, así como de probabilidades estadísticas, que en conjunto pueden ayudarnos a crear un cuadro de cada una de las candidaturas presidenciales.
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Es, en principio, un análisis subjetivo -porque la política es subjetiva-, pero que pretender ser lo más objetivo posible, para aportarle al lector pistas sobre lo que podría venir en la próxima campaña electoral.
No es un estudio que busque decir verdaderes últimas o absolutas, sino solo brindar acercamientos y elementos de análisis para que entre todos vayamos creando mejores fotografías de la realidad electoral que tenemos hoy y que podría venir en los meses siguientes.
Incluso al final de cada análisis jugamos un poco a ser Pitonisos y realizamos proyecciones posibles del futuro de cada aspirante, eso sin duda podría crear más controversia, pero siempre es interesante medir qué tan acertados podemos ser con nuestras predicciones.
Nótese, además, que el análisis en este momento prescinde de las campañas publicitarias de cada partido, porque todavía no han despegado.
Si no la ha leído, la primera entrega analizó a los aspirantes Ariel Robles, Fabricio Alvarado y Eli Feinzaig:

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