Esta es la primera entrega de una serie que analiza las pintas que nos ofrecen los y las aspirantes presidenciales, así como sus posibilidades de ganar las próximas elecciones nacional en febrero del próximo año.
Se trata de un análisis de pros y contras, de carisma e imagen, de presencia y discurso, así como de probabilidades estadísticas, que en conjunto pueden ayudarnos a crear un cuadro de cada una de las candidaturas presidenciales.
Es, en principio, un análisis subjetivo -porque la política es subjetiva-, pero que pretender ser lo más objetivo posible, para aportarle al lector pistas sobre lo que podría venir en la próxima campaña electoral.
No es un estudio que busque decir verdaderes últimas o absolutas, sino solo brindar acercamientos y elementos de análisis para que entre todos vayamos creando mejores fotografías de la realidad electoral que tenemos hoy y que podría venir en los meses siguientes.
Incluso al final de cada análisis jugamos un poco a ser Pitonisos y realizamos proyecciones posibles del futuro de cada aspirante, eso sin duda podría crear más controversia, pero siempre es interesante medir qué tan acertados podemos ser con nuestras predicciones.
En esta primera entrega nos ocuparemos de Fabricio Alvarado, Ariel Robles y Eli Feinzaig.
Fabricio Alvarado
Fabricio Alvarado -FA- es el candidato más longevo de la contienda, el que más veces se ha lanzado por la presidencia y el que sigue una partitura similar a la usada desde su primera participación en elecciones, cuando logró pasar a segunda ronda y casi lograr el puesto.
Es evidente, de entrada, que eso le posiciona con el techo más bajo de todos los aspirantes, porque ha generado más animadversiones o rechazos, y así lo comprueba el estudio de Enfoques. Hay un 44% de encuestados que nunca votarían por FA, el doble que cualquier otro de los aspirantes con techo un poco alto: Ramos, Dobles, Robles y Feinzaig.
Alvarado es un candidato ultra conservador de derecha, otro factor que le pone límites al voto que podría conseguir, porque incluso en su mejor número del año 18, le fue insuficiente. Es decir, FA no es un candidato con posibilidades reales de alcanzar la presidencial de la República, excepto que haya una situación muy inesperada o inusual.
Como se sabe, el escándalo por dos denuncias de abuso sexual en su contra le merma aun más sus posibilidades. FA además se enfrenta a una joven valiente que salió a la luz con un video a dar la cara, sin ocultarse, y revelar que se trata de la hija de una pastora evangélica donde Alvarado tuvo alguna vez confianza. Es decir, no se trata de una denuncia de una mujer del feminismo o de la izquierda, impulsada por algún partido antagónico, NO, es una mujer que afirma que con 13 años fue abusada sexualmente por el hoy diputado.
El desgaste de dos procesos anteriores, sus limitaciones ideológicas, el techo limitado y estas denuncias, junto a las denuncias actuales, hacen cuesta arriba cualquier avance para FA. Los sondeos hoy lo ponen en dos rutas posibles: la de Cid-Gallup y Opol donde lo ponen en un segundo y tercer lugar en preferencias, y la del CIEP donde apenas aparece en el margen de error. Aquí explicamos por qué las diferencias entre esas encuestadoras.
FA sale con porcentaje alto -15% en Cid Gallup, por ejemplo- porque es más conocido, como es natural, pero conforme otros candidatos “pujen” por los votos, podrá ir perdiendo apoyo, y cuando los indecisos indique alguna elección, su porcentaje inicial se verá disminuido.
Me temo que los apoyos a Fabricio Alvarado son castillos en el aire, el efecto de una corriente residual de aire que dejó su nombre en la palestra política, pero ofrece sus últimos alcances, porque -además- al tener que enfrentarse en la competencia por los votos conservadores, y a raíz del desgaste y los escándalos, tiene todas las de perder con el chavismo.
Es decir, miles de votos que ha conseguido en el pasado se podrían decantar por una candidatura diferente, como la del chavismo. Se sabe que los votos que favorecen al evangélico provienen de cultos, grupos conservadores y una extrema derecha resentida con el progresismo, personas con bajo nivel educativo y usualmente machistas. Esos votos los compite directamente con el chavismo.
¿Gana la oposición anti conservadora con la caída de FA? NO, ganan los candidatos y las candidatas conservadores, como Laura Fernández, Fernando Zamora, José Aguilar o Douglas Caamaño. La gente de hueso colorado que vota por Fabricio nunca votaría por el Frente Amplio o Agenda Ciudadana, por ejemplo.
Y todo es culpa de FA y su partido, porque nunca quisieron ni supieron desmarcarse del oficialismo, incluso en la última prueba de fuego con el tema del desafuero al presidente Chaves, y hoy se le asocia como una fuerza más dentro del chavismo, aunque Alvarado salga emitiendo sus típicos discursos con tono de pastor neopentecostal. Sus relatos están desgastados, por la forma, pero también por los rebuscamientos argumentales. Eso en los debates será su cierre final, no tendrá posibilidad de destacar.
En resumen, FA con suerte mantendrá una representación en la próxima Asamblea, si el voto más duro, fanático y religioso se queda con él hasta el final. Si logra uno o dos diputados, será mucho, peor no le veo posibilidades de ganar.
Ariel Robles
Ariel Robles Barrantes -AR- es nuevo en muchos sentidos: en edad y como candidato presidencial. Solo hace 4 años era un regidor de la Municipalidad de Pérez Zeledón, con un peinado punk, que le hacía la vida de cuadritos al alcalde de ese gran cantón.
Ariel es, principalmente, un notable debatiente, astuto, taimado y cazurro, como nuestros ancestros indígenas. Simpático, empático, con escasa violencia en sus palabras, ecuánime la mayoría de veces y vivaz, es también un político con un estilo nuevo, particular. En sus redes, cuando puede, responde incluso a quienes lo ofenden, pero con respeto y amabilidad; los odiadores se cansaron de insultarlo y no pudieron verlo enojarse.
Esas características personales que describe lo convierten en un político que no se deja llevar al campo del adversario, donde puede ser acribillado, sino que se mantiene en su espacio de visión de mundo y de percepción de la realidad. En los debates, si se muestra en buena forma, eso podría generarle muchos réditos.
Sin embargo, Ariel Robles se enfrenta a muchos mitos: del comunismo, de la izquierda, de que es joven e incluso los prejuicios sobre su vida personal -consumo de Cannabis y supuesta homosexualidad-. Sin embargo, ese es precisamente su nicho, el espacio donde los prejuicios sucumben ante los hechos que el candidato plantea. La juventud de AR es más bien un beneficio, si la enfoca para ganar el voto joven, uno de los grupos etarios con más abstencionismo histórico.
El techo de Robles es el techo del Frente Amplio, el que establece la desconfianza en la izquierda ante tantas décadas de ataques retrógrados. Según Enfoques ronda el 20%, 2 de cada 10 ticos nunca votarían por él, pero incluso así el margen donde nadar por votos es bastante amplio.
El otro techo lo establece su ideología que, similar al caso de FA, los ponen en extremos del péndulo político-ideológico. No obstante, la agrupación política ha venido siendo hábil, aunque con algunos problemas, para ubicarse como una fuerza política de izquierda, pero moderada, no extremista.
En las entrevistas vemos a AR posicionarse en ese plano, incluso hablando de impulsar la economía y la agroindustria, pero siempre en el plano de darle más importancia a pequeños y medianos productores. Su éxito dependerá de cuánto logre posicionar una propuesta económica consistente y sólida, sin quedarse solo en el tema social.
No tengo duda que Robles logrará para su partido más diputados de los que ya tiene en el Congreso -6 en la actualidad-, sino que tiene una posibilidad de ponerse a pelear de tú a tú en los primeros lugares de las preferencias.
AR empieza con una base electoral importante que ronda del 4 al 7% de las preferencias, similar a Claudia Dobles e, incluso, a Alvaro Ramos, según sea la encuesta. Opol y Cid Gallup inflan a Laura Fernández y Fabricio Alvarado, pero desinfla a Robles, Dobles y Ramos. Las encuestas no predicen lo que sucederá el 1 de febrero, pero nos dice cómo está la situación actual y demuestran que Ariel está arrancando con fuerza en el trazo inicial.
La pregunta que como analista uno siempre se hace es, ¿le alcanzará al buen candidato, al buen trabajo legislativo de estos jóvenes diputados, para pelear una segunda ronda? Creo que eso dependerá irrefutablemente de cuánto logre conquistar a los jóvenes y hacer una especie de “revolución electoral de la juventud”. Pero, además, dependerá de cómo se alineen las fuerzas políticas al cierre de la votación y si logra llegar al “sparring final”, donde podría ser impulsado por los electores anti chavistas, quienes harán un voto útil, después de venir manifestando en las últimas semanas un voto silencioso. Pero sí lo incluyo entre quienes tienen posibilidades de ganar.
Estuvo en Entre Líneas:
Eliécer Feinzaig
Se trata de un candidato que repite postulación, pero es un candidato pequeño en la imaginería colectiva. La percepción popular es la de un candidato acabado, que perdió a su fracción legislativa y que es representante de una clase alta. Y eso es muy difícil cambiarlo, porque lo aleja del voto popular y de la consideración de la gente, por más financiamiento que logre desplegar.
Eli Feinzaig Mintz -EF-, además, no presenta el carisma o condiciones de talento discursivo que podría resaltar, en algún momento, para persuadir nuevos electores. No es carismático o tiene grandilocuencia.
Su propuesta era interesante cuando propuso una curiosa, pero no improbable, mixtura entre liberalismo económico y progresismo social. Sin embargo, defraudó a los progresistas, quienes se sintieron engañados, incluyendo a sus diputadas Kattia Cambronero y Johanna Obando, quienes creyeron estar en un partido realmente interesado en temas de la mujer, ambientales o ser incluso y amplio. No, al final las críticas contra el judío fueron claras: el partido trabaja para él y su imagen.
EF ya tiene un techo bajo, similar al que presenta AR, con un 23%, pero además en ninguna encuesta sale del margen de error, con porcentajes que siempre indican un 1% o 2% de preferencia.
Mi criterio es que el Partido Liberal Progresista -PLP-verá su última campaña electoral y no logrará ni un solo diputado. El vox pópuli es irrefrenable, la imagen de Feinzaig es la de “alguien que lo intentó, gracias por participar, pero no pudo ni consolidar un partido, menos lo hará con un país”. No tiene posibilidades de ganar.
Los tres candidatos analizados hoy, por ser varones, enfrentan una realidad adversa: es posible que el electorado femenino considere inclinarse por una mujer y no sean bien vistos, a menos que demuestren tener una agenda de reivindicaciones femeninas importante.
En la segunda entrega estaremos revisando a las candidatas Ana Virginia Calzada y Luz Mary Alpízar, así como a los candidatos Alvaro Ramos y Luis Amador.
Las candidaturas hasta el momento sin confirmación del TSE

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