Por Laura María Cortés Tormo. Escrito en 1915 en Inglaterra por Robert Frost, el poema “El camino no elegido” es uno de sus más conocidos. De múltiples interpretaciones que van desde la gloria del individualismo hasta la ruina del arrepentimiento, el poema lleva al lector al momento culmen de la toma de decisiones.
Sabiéndose en un lugar donde jamás se volverá a estar, el protagonista decide por uno u otro camino sin más información que las emociones transmitidas por el entorno. Pareciera que un camino es mejor que el otro pero al inspeccionar los detalles se da cuenta que en realidad no existe diferencia. Deja el primero para transitarlo otro día que sabe jamás vendrá y elige el otro con determinación.
Es la última estrofa, en apariencia positiva al mirar hacia el pasado después de muchos años de vivida la experiencia, la que nos indica que fue ese momento el que hizo toda la diferencia. Nos deja a nosotros, lectores, interpretar aquel suspiro del futuro, si fue una buena o mala decisión, si se alegra o se arrepiente. La ambigüedad construida a lo largo del poema no permite una inequívoca interpretación. Tomó el menos transitado, pero siendo los dos iguales, las sutiles diferencias poco importantes en el instante mismo, jamás estará seguro que así fue por más contundente que parece.
The Road Not Taken
Two roads diverged in a yellow wood,
And sorry I could not travel both
And be one traveler, long I stood
And looked down one as far as I could
To where it bent in the undergrowth;
Then took the other, as just as fair,
And having perhaps the better claim,
Because it was grassy and wanted wear;
Though as for that the passing there
Had worn them really about the same,
And both that morning equally lay
In leaves no step had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.
I shall be telling this with a sigh
Somewhere ages and ages hence:
Two roads diverged in a wood, and I—
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference.
El camino no elegido
Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo
Y pesaroso al no poder viajar por ambos
Y ser un solo viajero, largo tiempo me detuve
Y escudriñé uno tan lejos como pude
Hasta donde giraba entre la maleza.
Luego miré al otro, igual de hermoso,
Y dotado quizás de un mejor argumento,
Por su pasto suave que pedía ser hollado,
Aun cuando los que por allí pasaran
A los dos habrían gastado de igual manera.
Y ambos esa mañana yacían del mismo modo
Con hojas que ninguna pisada había ennegrecido.
¡Oh, seguiría el primero algún otro día!
Aun sabiendo como un camino lleva a otro,
Dudé si alguna vez regresaría.
Lo contaré con un suspiro
En algún lugar, dentro de muchos años:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque, y yo—
Yo tomé el menos transitado,
Y eso ha hecho toda la diferencia.
Traducción anónima
Robert Lee Frost (26 de marzo de 1874 – 29 de enero de 1963) fue un poeta de Estados Unidos de América, considerado fundador de la poesía moderna de su país. Su estilo sencillo pero de profunda sensibilidad transmite las emociones vividas en las zonas rurales de la Nueva Inglaterra de su época. Dedicó su vida a la escritura y la enseñanza. Publicó más de treinta obras y entre las más conocidas están A Boy’s Will, North of Boston y New Hampshire. Su poema “The Road Not Taken” se encuentra en Mountain Interval. Fue ganador del cuatro premios Pulitzer de poesía en 1924, 1931, 1937 y 1943 entre muchos otros honores y premios.
Comité seleccionador:
Laura Cortés T.
Olman Montero
Debrús Jiménez
Adrián Cárdenas.






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