Por Josué Herdel | En un episodio de la serie de K-Drama Pareja de Emergencia, una personaje le cuenta a su amigo confidente que ha fracasado en su matrimonio. Él le responde que no cree que el divorcio sea un fracaso, pues —a diferencia de la música— nadie practica estar casado. Mientras un músico ensaya durante años para no equivocarse en el escenario, al matrimonio se llega sin entrenamiento previo, y por ello, inevitablemente, surgen problemas.
¿Es esa perspectiva cierta? En parte sí: describe con precisión lo que suele suceder y permite mirarse con compasión ante una ruptura. Sin embargo, no es cierto que la vida en pareja no pueda practicarse. Más bien, ocurre que culturalmente no se la concibe como una experiencia para la cual sea necesario entrenarse. Por eso, la mayoría de las personas llega a la vida en pareja sin preparación previa. Aun así, es perfectamente posible ensayar escenarios y prepararse para ellos.
¿Cuál es la evidencia de que una pareja puede prepararse?
Las parejas suelen acudir a psicoterapia después de que el problema ya ha aparecido. En la psicoterapia de pareja se busca brindar a las personas involucradas herramientas perceptivas e interactivas que les permitan neutralizar los conflictos o evitar que estos escalen. Si la evidencia muestra que muchas parejas, con ayuda psicológica, logran superar sus diferencias después de una escalada conflictiva, eso mismo demuestra que, si esos conocimientos y habilidades se adquieren antes del impacto, se reduce significativamente la probabilidad de que la relación llegue a un punto fuera de control o a un estado en el que resulte imposible rescatarla.
La psicoterapia, entonces, no es solo un recurso correctivo, sino también un poderoso aliado preventivo. Cuando una pareja, durante el noviazgo o en los primeros años de matrimonio, realiza un proceso psicoterapéutico, se prepara mejor para los tiempos de aguas turbias. Incluso, esa misma preparación puede ayudarles a tomar rutas que les eviten llegar a ríos de aguas rápidas, con fuertes corrientes y presencia de rocas y remolinos peligrosos.
Cuando al asombroso escalador Alex Honnold le preguntaron si tendría una red de seguridad para escalar el rascacielos Taipei 101 en Taiwán, respondió lo siguiente:
“Si te refieres a si hay una red de seguridad desplegada, no la habrá. Pero hay preparación, hay entrenamiento, hay ensayos, y están los 30 años que he pasado como escalador profesional practicando esta actividad. A eso yo lo considero una red de seguridad.”
De manera muy similar, la psicoterapia funciona como una malla de seguridad en las relaciones de pareja. No garantiza que una relación sea larga ni totalmente feliz, pero sí asegura que la pareja contará con una base de confianza, preparación y recursos que disminuirán la probabilidad de una caída fatal y aumentarán sus posibilidades de llegar a la cima de su relación.
Preguntas para la reflexión
- ¿Concibo mi relación de pareja como una experiencia que requiere entrenamiento y preparación, o asumo que debería “funcionar sola” sin herramientas previas?
- ¿He esperado a que aparezcan los conflictos para buscar ayuda, o estaría dispuesto(a) a fortalecer la relación antes de que lleguen las crisis?
- ¿Qué tan preparada está mi relación para atravesar momentos de “aguas turbias”, desacuerdos profundos o cambios importantes de la vida?
- ¿Qué tipo de malla de seguridad —emocional, comunicativa y perceptiva— estoy construyendo hoy con mi pareja para el futuro?
*Psicólogo y escritor Josué Herdel. Email: info@hupebeen.com
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