En sus redes sociales la candidata oficialista Laura Fernández afirmó que es católica, pero sus antecedentes la ligan más con grupos evangélicos, lo que hace dudar de esa afirmación y se sospecha que sea solamente una pose política.
“Soy católica, orgullosamente creyente, y como millones de costarricenses asisto a misa con mi familia, con fe y gratitud”, afirmó Fernández, quien claramente ignora que no son millones de costarricenses los que asisten a misa, sino cientos de miles. En Costa Rica el catolicismo ronda la relación de 4 de cada 10, lo que podría indicar poco más de un millón y medio de personas mayores de edad. Los estudios indican, además, que los católicos que no son fieles a los rituales son la mayoría.
“Hoy, algunos pretenden atacarme hasta por ir a misa, como si agradecerle a Dios fuera un crimen”, afirma la candidata presidencial.
Sin embargo, lo sucedido es diferente: días atrás, Laura Fernández quiso hacer una misa en la Basílica de los Angeles, hogar de la “Negrita”, para congraciarse con los católicos, pero la misma Iglesia Católica prohibió tal celebración e hizo un llamado a no mezclar religión con política, mediante un comunicado público -ver al final de esta nota-. Fernández adujo que se trataba de una misa privada, pero ignora que las misas por definición son públicas.
El caso de Laura Fernández es muy particular, porque previamente fue asesora y pieza decisiva en la agrupación Alianza Demócrata Cristiana, partido conservador evangélico que dirige Mario Redondo, actual alcalde de Cartago. Además, sus expresiones y poses en actuaciones previas dejan ver a una persona que reproduce rituales y expresiones del evangelismo, como cuando quiso “bendecir” a la diputada Pilar Cisneros, quien se ha declarado a sí misma como atea.

Desde la contienda entre Carlos Alvarado versus Fabricio Alvarado, el tema de la religion ha sido motivo de debates en Costa Rica, porque algunos políticos se declaran “ungidos” o “bendecidos” por Dios y Jesucristo para lograr mayores apoyos entre la población creyente. Esa práctica conservadora es considera inmoral y nada ética entre los cuadros liberales y progresistas del país, pero además deshonesta si se asumen poses falsas de una religiosidad que no se tiene.
En el video publicado en redes, Fernández busca ponerse como víctima por tener una fe en particular: “profesar mi fe no es delito… No me van a hacer esconder mi fe ni mis valores”, afirmó.
Profesar mi fe no es delito, es la fuerza con la que voy a liderar la nueva Costa Rica.
— Laura Fernández Delgado (@laurapresi2026) October 4, 2025
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Hoy, algunos pretenden atacarme hasta por ir a misa, como si agradecerle a Dios fuera un crimen. Soy católica, orgullosamente creyente, y como millones de costarricenses asisto a misa con mi… pic.twitter.com/BTQcNY4znV








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