La alerta roja por sequía declarada este jueves 22 de octubre por la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) abarca diez cantones del Pacífico Norte, los distritos de Paquera, Cóbano y Lepanto, en Puntarenas, y, por primera vez, una franja del mar: las 12 millas náuticas, unos 23 kilómetros, a lo largo de toda la costa del Pacífico. Es decir, el mar territorial de Costa Rica en esa región.
La inclusión del territorio marítimo responde al calentamiento del mar, que afecta la pesca y, en particular, a los pequeños y medianos pescadores, a quienes la CNE considera población vulnerable.
En total, la ampliación de alertas por el fenómeno de El Niño alcanza 71 cantones. En roja están Abangares, Bagaces, Cañas, Carrillo, Hojancha, La Cruz, Liberia, Nandayure, Nicoya y Santa Cruz. En naranja quedan 13 cantones: Tilarán, la mayor parte de Puntarenas, Esparza, Montes de Oro, Monteverde, Orotina, San Mateo, Garabito, Parrita y Quepos, además de Dota, León Cortés y Tarrazú.
La alerta amarilla cubre 48 cantones del Pacífico Sur y del Valle Central, desde Pérez Zeledón, Osa y Golfito hasta San José, Heredia, Alajuela y Cartago.
Según el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), entre enero y setiembre el Pacífico Norte recibió un 43 % menos de lluvia de lo normal; el Pacífico Central, un 37 % menos; el Pacífico Sur, un 27 % menos, y el Valle Central, un 20 % menos. En Cañas el déficit llega al 63 %.
En la otra vertiente ocurre lo contrario: el Caribe Norte registra un 39 % más de lluvia de lo normal y en Limón el exceso alcanza el 70 %. Por eso, según la CNE, las lluvias e inundaciones recientes no contradicen el déficit acumulado, sino que reflejan la distribución desigual de las lluvias típica de El Niño.
El informe técnico de la CNE advierte que en los últimos cinco meses la temperatura del Pacífico Ecuatorial ha registrado los valores más altos desde 1950. En la costa pacífica costarricense, el mar está 1,5 °C por encima de lo normal desde hace tres meses.
El indicador trimestral del fenómeno llegó a 2,2 °C, lo que lo clasifica como de intensidad “muy fuerte”, y se prevé que se mantenga así entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Desde mayo, las instituciones del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo ejecutan una estrategia con más de 200 acciones en cinco áreas: agua, energía, producción, comercio y atención de poblaciones vulnerables.
“Nuestro objetivo es anticiparnos, proteger a la población y procurar la continuidad de los servicios esenciales”, dijo el presidente de la CNE, Alejandro Picado.
“Evitemos desperdiciar agua, revisemos posibles fugas, hagamos un uso responsable de la electricidad. Cada acción cuenta”, agregó.
Alejandro Picado explica los alcances de esta declaratoria:



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