El actual diputado y aspirante presidencial Fabricio Alvarado impulsa un proyecto de ley para enseñar la Biblia en escuelas y colegios con una justificación por demás extraña.
Según el candidata de Nueva República, “bajo la realidad de que la Biblia no es un libro religioso, sino que se trata de un completo manual de viva, una guía de vida, donde se encuentran consejos y muchísima sabiduría, el diputado y candidato presidencial, Fabricio Alvarado, presentó el Proyecto 25.274″ (negrilla nuestra).
El asunto es que la Biblia adquiere valor para los cristianos porque supone ser un libro sagrado, religioso y básico para toda la fe y creencia de un Dios único y universal, pero fue escrito en la Edad Antigua, en la época antes de Cristo y, el Nuevo Testamento, en los tiempos posteriores a Jesucristo.

Este esfuerzo por incluir la doctrina cristiana dentro de la educación costarricense no es nuevo, porque ya se imparte la materia de Religión en los centros educativos, pero en los últimos años se procuró que fuera más sobre espiritualidad para respetar la diversidad de creencias cristianas y no cristianas, como el ateísmo, agnosticismo o las otras religiones como el judaísmo o la religión musulmán.
Alvarado pretende una reforma a la Ley Fundamental de Educación para promover el Estudio de la Biblia y asegura que “dentro de las páginas de la Biblia encontramos una respuesta a todas nuestras dudas, preocupaciones y angustias, pero también nos enseña una enorme cantidad de consejos para ser mejores personas, más organizadas y hasta ordenadas financieramente, por eso es un libro que va mucho más allá de la religión o de la fe”.
El Antiguo Testamento, escrito antes de Jesús, reproduce una doctrina hebrea de una sociedad que durante siglos fue nómada y perseguida, que formó su propia doctrina basada también el progreso económico. La existencia del diezmo, por ejemplo, se basa en la organización política y social de aquellas épocas. Así las cosas, muchos de sus consejos responden a una realidad histórica muy distinta a la nuestra.
Sin embargo, el candidato evangélico aduce que “no se trataría de una actividad de carácter obligatoria sino alternativa como las clases de educación religiosa lo son en la actualidad”.
Afirma Alvarado que se mantiene la libertad religiosa, “sin imponer creencias ni obligar a participar a los menores en actividades religiosas en las que no estén de acuerdo ni ellos ni sus padres”. Adoctrinar, a esas tempranas edades, ciertamente no es imponer, pero sí buscar influenciar en el pensamiento de los menores de edad, cuestionan quienes consideran este proyecto como una ocurrencia demagógica de corte electoral.
Por otra parte, se critica que Alvarado no está explicando cómo pretende la enseñanza del libro sagrado cristiano, porque introducir una nueva materia en el currículo académico sería absurdo y las enseñanzas de la Biblia ya se enseñan en la clase de Religión. Por otra parte, se preguntan, cuál Biblia será enseñada, la católica o la evangélica, qué partes de la Biblia serían prioridad, cuál interpretación o heurística de ese libro será admitida, entre otras dudas.
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