¿Por qué le tienen tanto miedo a la sexualidad Rodrigo Chaves y los conservadores que lo apoyan? ¿Será que solamente el sexo perverso y escondido les interesa, como ese que se paga a trabajadoras del sexo -prostitutas- o “damas de compañía”?
Porque cuando el sexo se enseña integralmente, como algo natural y humano, como debe ser, los hombres de verdad no necesitamos acudir a pagar por sexo. Los hombres que son educados sabiendo que el sexo contiene placer y es normal sentirlo, no necesitan esconderse y sentir vergüenza por ello, no generan morbo por algo que sienten y perciben como algo completamente normal. ¡Y no necesitan agredir por eso!
La sexualidad cuando se percibe como algo normal desde pequeño, como cualquier otra actividad humana, luego se vive sanamente, sin morbo y sin perversiones. No se generan las perversiones si no hay prohibiciones sin sentido. La adrenalina de hacer lo prohibido o socialmente no aceptado, desaparece por completo. Por eso negar el erotismo, el placer, a la sexualidad es como negarle el sabor a la comida o como quitarle la fe a la oración o al rezo. ¿Se comprende? No hay que ser especialista para entender eso.
¿Será que Rodrigo Chaves, Ana Katharina Müller, Fabricio Alvarado y demás conservadores -o quienes asumen la pose de conservadores sin importarles un pepino-, no comprenden esa realidad porque no fueron educados así, científica y naturalmente? Es lo más probable. Posiblemente fueron criados con el morbo conservador, asumiendo el sexo como algo perverso, prohibido y vergonzoso. Pobre gente, de verdad, me apena por ellos, porque no pudieron vivir sanamente su sexualidad, la salud mental y física que eso implica. Porque también la gran mayoría de nosotros tuvimos que enfrentarnos a esas distorsiones.
Pero ni Chaves, ni Müller ni los conservadores se someten a un análisis honesto como el que nosotros sí podemos hacer.
Los puedo comprender, que en el ocaso de sus vidas, no puedan asimilarlo como debe ser y prefieran sujetarse a prejuicios, mentiras, tabúes y perversidades sobre el sexo. Le tienen pánico al supuesto pecado. ¿Pero por qué es un pecado sentir, si en eso se basa toda nuestra existencia? Es como si fuera un pecado comer o tomar agua. Como si fuera un pecado pensar. ¿Será eso, que tampoco les agrada que pensemos?
Lo que considero inaceptable es que quieran imponer a los niños y jóvenes esa misera existencial, esos traumas medievales que solo se justifican en la ignorancia de la historia y hasta de la misma biblia, porque el libro sagrado de los cristianos tiene pasajes eróticos bellísimos en los salmos y proverbios.
Lo que ES inaceptable es que traumen a esas personas en formación y les obliguen a tener un futuro llenos de confusiones y una sexualidad estropeada, una sexualidad que solamente es válida para reproducirse, y que al final sirve para reproducirse mal, porque surgen los embarazos no deseados, el acoso sexual, la violación a las mujeres, los femicidios porque los machos consideran propiedad sexual a la mujer y otros tipos de atrocidades que conocemos.
Yo sé que lo de Rodrigo Chaves y su gobierno, al eliminar las guías sexuales que venían teniendo éxito en la disminución de embarazos adolescentes y una sexualidad más sana en los jóvenes, es solamente una pose politiquera, electorera. Cualquiera lo sabe, porque todos hemos visto que la moralidad en el Gobierno es de doble cara: hagan lo que digo, no lo hago o lo que soy. Porque la hipocresía es clarísima. A Rodrigo Chaves no le interesa “proteger” a los jóvenes de una supuesta -muy falsa- perversión en las guías sexuales, lo que le interesa es el voto de ese puñado de gente retrógrada que le tiene miedo al sexo.
¿Será que solamente es válido ese sexo perverso que líderes religiosos tienden a practicar desde el altar, donde su poder de influencia y persuasión les permite “conquistar” niños, niñas o jovenzuelas de la congregación? Esa pregunta retórica no es poca cosa, es una realidad enorme y grotesca.
¿Por qué le tienen tanto miedo a la sexualidad? Quizás envidia de que los jóvenes, el futuro de nuestro país, sí vayan a tener una sexualidad sana. Quizás los viejos quieren imponerse por ser viejos -adultocentrismo-, porque así les enseñaron. Pero no debe ser así, los viejos debemos enseñar a los jóvenes lo bueno del pasado, no lo absurdo y que les hará daño, como a ellos. Y los prejuicios y tabúes sexuales son una gran colección de absurdos.
¿Será que solamente es válido el sexo con licor para que las personas se puedan desinhibir y terminen con embarazos no deseados cuando se pudo hacer sanamente y con las protecciones adecuadas? ¿Será solamente el sexo pervertido de tantos boomers que insisten en esos prejuicios religiosos pero luego hacen otras cosas?
Porque, en todo caso, todos sabemos en el fondo que la religión y las creencias dogmáticas nos jodieron la sexualidad a muchos durante algún tiempo. Pero nos cuesta aceptarlo, nos cuesta decirlo, no nos gusta hablar de sexo con franqueza, porque seremos juzgados o al menos eso pensamos. Porque nos han llenado de miedo y traumas desde pequeños, porque nos han dicho que el sexo es pecado, es motivo de condena. Porque el sexo ha sido motivo de burla y de agresiones -como el bullying-, porque el sexo que ha sido pervertido por las religiones conservadoras ha sido razón de confusión y miedos.
¿Por qué le tienen tanto miedo a la sexualidad Rodrigo Chaves y los conservadores? Porque no saben nada de sexualidad, ni por conocimiento ni por experiencia ni por franqueza consigo mismos. Porque la sexualidad no es esa perversa que encontramos en los espacios conservadores, de pedofilia, acoso y abuso sexual, de contratar prostitución, de violaciones, de asumir a la mujer como objeto sexual y como propiedad del macho, esa que provoca femicidios, esa que afirma que el hombre es la cabeza de la familia, esa que discrimina, ofende y menosprecia la diversidad sexual, esa que niega el placer sano y el erotismo, esa que confunde y prohíbe lo normal.
Porque, en realidad, más que miedo, ignoran todo sobre sexo y lo único que les interesa es seguir engañando a la gente para lograr votos de gente confundida, de gente que lamentablemente tampoco sabe, entiende o es franca con su propia sexualidad. De gente que no acepta su sexualidad y vive una doble moral, como ha sido típico y notorio en Costa Rica desde décadas atrás. Este país ya no tiene por qué tenerle miedo a la sexualidad y debe manifestarse, sin miedo, a favor del futuro.






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