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La guerra proxy OTAN vrs. Rusia

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Habib Succar G.

Por Habib Succar G. Tuve el privilegio de visitar la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.) entre febrero y marzo de 1990, en mi condición de gerente de la Editorial Costa Rica, invitado por la Unión de Escritores de la URSS. Era la segunda vez que me invitaban porque en la primera ocasión en octubre de 1988, no pude atender tan generosa invitación. Asistí a un “Encuentro de Editores y Traductores de Literatura Rusa al Español”, siendo entonces una invitación política de relaciones públicas o propaganda soviética, porque no era ni editor ni traductor de literatura rusa. Esas invitaciones a todo tipo de personajes eran muy usuales en aquellos años.

A mi regreso a Costa Rica pude experimentar el ridículo de nuestros “servicios de seguridad” cuando, en el aeropuerto, un par de oficiales me llevaron y retuvieron durante media hora en un cuartillo aparte y me interrogaron sobre “qué andaba haciendo en un país comunista” (¡?).

En la plaza Roja

Desde luego que en el puesto de Migración del aeropuerto les había mostrado mi Pasaporte de Servicio (oficial, casi al mismo nivel que un pasaporte diplomático) y les había explicado que era el gerente de una empresa pública del estado costarricense, por tanto, fui en misión oficial.

Nada de eso conmovía a los parcos oficiales de la “policía política tica” y menos parecían entenderlo; estos sagaces agentes de la KGB-tica, seguramente hubieran repetido la chanfaina que se atribuía a la soldadesca de Somoza en los años 70s, cuando en la frontera norte de Costa Rica ellos podían decomisarte el libro Rojo y negro de Stendhal (por ostentar los colores del FSLN), pero te dejaban pasar El capital de K.Marx (el “capitalismo” sí estaba permitido). Seguro nuestros aguerridos oficiales venían de la misma escuela donde se formaban los brillantes somocistas del servicio de inteligencia de la dinastía dictatorial que hoy quieren copiar los Ortega-Murillo.

Anécdotas aparte de nuestro maravilloso terruño, cuando estábamos en Moscú tuvimos un corto viaje en tren a Kiev, capital de Ucrania (Ukraína). Un viaje de 12 horas en tren Moscú-Kiev, atravesando planicies y planicies y planicies sin fin… Ya en Ucrania y durante 3 días, pude experimentar la absoluta compenetración cultural entre rusos y ucranianos, ya que se hablaban ambos idiomas indistintamente en todo lugar. Nunca percibí diferencia alguna entre rusos y ucranianos y regresé a Costa Rica con esa visión de esas dos culturas que se amalgamaban de muchas formas. No hablemos de arte y literatura, donde los ucranianos brillan con luz propia.

Por eso he logrado entender cuando, en algunas ocasiones, el presidente Vladimir Putin menciona que “la operación militar especial” (?) es como una guerra civil y que en virtud de los lazos de sangre, familiares e históricos que unen a Rusia y Ucrania, la embestida militar rusa ha sido especialmente cuidadosa en tratar respetar la población civil y atacar preferentemente objetivos militares, aunque no se sabe a ciencia cierta cuánto se ha logrado en estas precauciones.

Putin

Por ejemplo, ya en 2022 Rusia había acogido como refugiados a más de 5 millones de ucranianos que hoy viven y se desenvuelven de forma indudablemente más fraternal y esperanzadora que los millones de refugiados que huyeron hacia el oeste europeo, y que no tienen claro su futuro y temen por las draconianas leyes de leva (llamado al ejército) que impuso Zelensky, donde se establece que un ucraniano, donde quiera que esté, puede y debe prestar servicio militar en el frente contra Rusia o perder su nacionalidad. No hablemos de la corrupción (cobros) y los métodos violentos de leva que se están escenificando a diario en Ucrania, desmembrando familias y destruyendo hogares y la juventud ucraniana enviada como carne de cañón al frente.

En fin, entrarle al tema de la guerra en Ucrania es, necesariamente, un ejercicio histórico que en mi caso será muy limitado, porque no conozco del tema excepto lo indispensable para entender que no se trata de una guerra Rusia/Ucrania sino una guerra proxy de la OTAN vrs. Rusia… ¿Cómo así?

Dos años después del inicio de la invasión rusa a Ucrania el 24 de febrero de 2022, nadie puede dudar de que el Ejército ucraniano ha sido entrenado, financiado y dirigido otrora y ahora por los EUA+Europa (OTAN). Se calcula que a la fecha los países de la OTAN (y otros) han proveído más de US$180.000.000.000 (ciento ochenta mil millones de dólares EUA) para enfrentar a Rusia. Esto es lo que los analistas llaman una “guerra proxy” es decir, una guerra cuyos actores principales no están directamente en el terreno o teatro de operaciones, como es el caso de la OTAN, sino que se consigue “un tercero” que peleará la guerra y morirá por su causa: que mueran ucranianos y mercenarios, es parte del cálculo de pérdidas de guerra, pero no directamente tropas alemanas, francesas, norteamericanas, etc. “Hasta el último ucraniano” dijo Biden.

Imaginemos por un momento cuántas buenas obras se podrían realizar a favor de la humanidad tan solo en un año con la gigantesca suma de US$180 mil millones…

¿Quiénes son a hoy los grandes ganadores de esta guerra?  1. La industria militar de EUA, 2. La industria militar de Rusia,  3. La industria militar europea (tan venida a menos), y 4. Todos los medios de comunicación (propaganda) que reciben financiación para manipular la información a favor de un determinado bando, así como los periodistas, opinólogos y propagandistas de la guerra. Desde luego hay muchos otros beneficiarios de la guerra cuya lista es interminable.

Mr. Donald Trump lo tenía claro: él siempre fue tajante y claro con Ángela Merkel en el sentido de que el nuevo gasoducto ruso-alemán Nord Stream 2 no podía y no debía funcionar. Era intolerable para los intereses económicos de EUA que Alemania tuviese un acuerdo comercial tan robusto con Rusia, para traer gas ruso barato a la industria alemana y de ahí, distribuir una buena parte a Europa. La alianza económica ruso-alemana era, sencillamente, un peligro para los intereses de EUA en Europa; era un acuerdo que fortalecía un pacto que seguía potenciando a “la locomotora Europea” (Alemania) y al “oso moscovita” como seguían viendo a Rusia los halcones de Washington y los dueños de Wall Street. Esa presión sobre Merkel hizo que Alemania se negara a “certificar” el nuevo gasoducto Nord Stream 2 y a pesar de que ya estaba en capacidad de operar nunca se le dio el banderazo alemán de salida. ¡Punto para Trump!

Pero luego Mr. Joseph Biden (sleepy Biden) fue mucho más allá y, primero anunció y luego cumplió su amenaza contra el Nord Stream 2 (y además el Nord Stream 1), al extremo de sabotearlo y hacerlo explotar en las profundidades del Mar Báltico, con un atentado que Dinamarca, Suecia y Noruega no quisieron investigar más allá de sus escuetas declaraciones de que “fue un atentado”, sin señalar autores o culpables.[1]

Para los EUA, la guerra contra Rusia persigue varios objetivos, algunos de los cuales ya se han alcanzado a satisfacción: 1. Romper la alianza estratégica Alemania-Rusia, para debilitar económicamente a Alemania y luego convertirse en proveedor de gas licuado (40% más caro que el ruso) de modo que EUA se convierta en un exportador neto de gas a Europa, en sustitución de Rusia; 2. Debilitar económicamente a Rusia (“el enemigo”) mediante sanciones económicas a casi todas sus actividades y por medio del desgaste de sostener el gasto militar de una guerra contra la OTAN; 3. Apuntalar las exportaciones de la industria militar EUA proveyendo a la OTAN y a Ucrania de ingentes cantidades de armas, explosivos, y todo lo necesario para sostener la guerra contra Rusia; 4. Aumentar el gasto militar europeo mediante la adquisición de armamento y demás, mediante proveedores militares de EUA, inyectando decenas de miles de millones de dólares a la alicaída economía norteamericana (las acciones en la Bolsa de Nueva York de las industria militar de EUA han experimentado alzas y ganancias extraordinarias, como no se daban en la última década); y 5. Y otras razones más que solo las mentes del Pentágono y la Casa Blanca conocerán…

Quienes quiera conocer con lujo de detalles mucho de lo que se ha estado operando en la guerra proxy en Ucrania, pueden visitar aquí, donde se expone claramente la propuesta de Rand Corporation (un tanque de pensamiento gringo desde la Segunda Guerra Mundial). Ese ha sido el manual que han seguido al pie de la letra los guerreristas de EUA seguidos por sus fieles perrillos falderos de la Comunidad Europea.

En el próximo artículo (2) vamos a entrar en detalle de lo que pasó en el Euromaidán (Kiev, 2014), el ascenso de Zelensky y el intento de Ucrania de ingresar a la OTAN. Para quienes tengan ocasión de hacerlo, les recomiendo especialmente el documental del famoso cineasta Oliver Stone, donde se hace un recuento pormenorizado y sincrónico de todos los acontecimientos que terminaron llevando a Rusia a invadir Ucrania. ¡Hasta la próxima!

[1] El presidente de Estados Unidos,Joe Biden, ha prometido “poner fin” a la controvertida construcción del oleoducto Nord Stream 2 para abastecer de gas ruso a Europa si Moscú invade Ucrania. “Les prometo”, ha dicho el presidente, que “le pondremos fin”. Biden ha hablado junto al canciller alemán Olaf Scholz a quien recibió el lunes en la Casa Blanca. Scholz, sin embargo, se mantiene un poco más moderado en su posición y solo promete estar “unidos” con Biden. Ucrania y Rusia, última hora del conflicto en directo.

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